¡Comenta Reyes Álamo!, por Reyes Álamo Lima

oct 15, 2014 Sin comentarios por

 

Marc Márquez está haciendo historia. Con 21 años ya es bicampeón mundial de motos GP, algo que nadie a esa edad había logrado en la historia de esta disciplina deportiva. A ello le sumamos sus dos títulos en cilindradas menores y tenemos que con 21 añitos ya lleva cuatro mundiales. Algunos se atreven a decir que está en capacidad de igualar al mítico Valentino Rossi con nueve títulos, aunque los 13 de Ángel Nieto (a él le gusta decir 12+1) ya es harina de otro costal. Por lo pronto Honda quiere renovarlo por 10 años más. A este muchacho español le dicen que tiene una eterna sonrisa y es que si se fijan verán que su boca es del mismo corte de la de Guasón de Batman, de ahí que aún estando serio, echando chispas, pareciera que se sonríe. Ese rictus especial le viene muy bien porque realmente es un muchacho simpático, lejos de la seriedad de Pedrosa o la pedantería de Lorenzo. Y ojito, porque su hermano menor Alex, lidera la categoría de 125 con 26 puntos de ventaja sobre Miller. Debe ser que los Reyes Magos de Marc y Alex en vez de traerles balones de fútbol cuando eran niños, como casi a todos en España, les dejaban motos.

Fernando Alonso cuando llegó a Ferrari se pensó se iba a comer el mundo. Pero nada que ver, la escudería italiana está viviendo a nivel técnico y tecnológico, según dicen los expertos, unos años realmente difíciles, y ya fuera porque Red Bull arrasó en los años anteriores y en este el dominio total ha sido de Mercedes, con Vettel y Hamilton respectivamente, la escudería italiana no ha dado con el botón de arranque indicado y carrera tras carrera se ha visto relegada a planos secundario. Si a la falta de mejoras en la máquina unimos un equipo humano que tampoco se está luciendo, los resultados son semana tras semana, o carrera tras carrera para ser más exactos, decepcionantes. Este domingo sin ir más lejos, Ferrari con Alonso podía haber ocupado un tercer o cuarto lugar, pero un cambio de neumáticos desastroso le hizo perder muchas posiciones, las mismas que había adelantado en la salida. Se dice que vuelve a McLaren donde ya estuvo hace unos años y de donde salió corriendo por su rivalidad con Lewis Hamilton, aduciendo que la escudería solo protegía al británico. Dicen que segunda partes nunca fueron buenas, pero en Ferrari fue primera parte y peor no le pudo haber ido.

Roger Federer es indiscutiblemente el mejor tenista de todos los tiempos, si nos llevamos por las semanas en las que ocupó el primer puesto del ranking de la ATP y por la cantidad de títulos ganados. Tiene ya sus añitos, parece que cada vez que pierde una final de un Master 1000 o un Grand Slam es motivo para su retirada (recuerden aquellas lágrimas en Australia, lágrimas de impotencia cuando perdió con Rafa Nadal), pero nada que ver. Como un porfiado vuelve, se levanta y sigue ganando. Este domingo logró en Shangai, China, su título 23 en un Master 1000, su corona 81 en total, sumando Grand Slam y torneos 500 y menores. Algunos dirán que en la final no estaban ni Nadal ni Djokovic. Bueno, el español no llegó porque lo eliminó su paisano Feliciano López y Djokovic tampoco porque en semifinales cayó precisamente ante Federer.

En fútbol, fin de semana de selecciones. Para mi el resultado más importante de todos fue la derrota de Alemania, toda una campeona del mundo, en Polonia por dos a cero en partido oficial clasificatorio para el Eurocopa Francia 2016. Nunca los germanos habían perdido con los polacos en partido oficial. De cualquier agujero sale un ratón y cada vez más en el fútbol se van estrechando el nivel de las selecciones. La mayoría de los polacos que ganaron a Alemania juegan en la Bundesliga. Si quitamos a Gibraltar (que barbaridad que esa roca marina tenga selección, solo importante desde el punto de vista de que es un voto más para Blatter o Platini en caso de elecciones), Andorra, San Marino y alguna otra, los demás países europeos tienen equipitos que no es que vayan a clasificar para una fase final de nada, pero si para dar sustos. Armenia, Chipre, Eslovenia, Lituania, Estonia, Letonia de vez en cuando hacen sonar la flauta. Hasta en las islas Feroe no es fácil ganar, que le pregunten a los italianos.

Por España la alegría estuvo en que a la séptima fue la vencida. Si, se dice que no hay dos sin tres, que a la tercera es la vencida, que no hay quinto malo… pues bueno, hubo que cambiarlo por lo de la séptima, pues en su partido número siete con la camiseta española, el brasileño nacionalizado Diego Costa pudo marcar un gol. Eso si, en la segunda parte, después de que en la primera fallara hasta cuatro o cinco ocasiones claras, y es que el hombre estaba cegado, obnubilado, torpe, cerrado, impreciso, bruto, y o las pegaba al muñeco (querer matar al portero de un balonazo) o las echaba fuera. Por fin después de mucho intentarlo pudo vencer al arquero de la “poderosísima” selección de Luxemburgo. A mi de este partido (ni comento el fiasco del jueves anterior ante Eslovaquia donde España perdió su primer partido oficial en eliminatorias desde 2008, o sea después de 14 partidos) lo que me dejó satisfecho fue que hace tres años en una columna que escribía en Meridiano dije que pusieran atención a un juvenil llamado Alcácer, que se acordaran de su nombre. Pues bien, ese muchacho ya es seleccionado absoluto de España y en tres partidos oficiales (Macedonia, Eslovaquia y Luxemburgo) lleva tres goles.

Bueno, me despido hasta la próxima, que pase rapidito esta semana, el fin de la misma incluido con una nueva jornada de la liga, y que llegue el otro de arriba, que ya vamos a tener “el primer partido del siglo de esta temporada”, el Real Madrid-Barcelona, el clásico de los clásicos.

Reyes Álamo.

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