SENTIRSE BIEN DÍA A DÍA: La Amistad, por Doris Delgado.

feb 21, 2015 Sin comentarios por

El hombre es un hombre social, vive rodeado de personas y necesita de ellas

para su realización y crecimiento. Difícilmente podemos vivir en soledad y

aislamiento. Está claro, que de esta convivencia con los otros surge lo que

llamamos AMISTAD. En este sentido, la amistad es un valor universal:

necesitamos tener en quien confiar, a quien llamar cuando tenemos problemas

y también con quien compartir actividades como ver una película, disfrutar de

un parque, etc.

A medida que vamos creciendo y desarrollándonos, encontramos de imprevisto

amistades, muchas veces comienzan sin buscarlas: alguien “nos cae bien” y

comenzamos a relacionarnos con esa persona. Convicciones, sentimientos,

gustos, aficiones, opiniones, ideas políticas, creencias, religión son algunos de

las cosas en común, que pueden hacer que nos hagamos amigos de alguien.

Es importante sentirnos a gusto con una persona, conversar y compartir

sentimientos, es el principio de lo que llamamos AMISTAD.

Es necesario tener algo en común para que la amistad sea verdadera y

estable. Es decir, una misma profesión, una misma carrera, un pasatiempo en

común, y la misma vida, nos va dando amigos. Dice el refrán “aficiones y

caminos hacen amigos”.

En otro sentido, la amistad es un cariño que se profesa por el otro, un

apreciarse que promueve un dar, un darse y para eso es necesario encontrarse

y conversar. Con el tiempo la amistad se profundiza mediante el trato, el

conocimiento y el afecto mutuo.
Ser amigo de alguien es conocerlo bien, saber sobre su historia pasada, sus

que haceres actuales y de sus planes futuros; y del sentido que da a su vida,

de sus convicciones; y de sus gustos y aficiones, y de sus defectos y virtudes.

Es  saber de su vida, de su forma de ser, de comprenderse; es… comprenderle.

Comprender al amigo es ponerse en su lugar, “meterse en su piel” y hacerse

cargo.
No basta con caerse bien, para tener una amistad verdadera, hay que

ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Al amigo se lo

quiere tal como es, porque él es él y porque yo soy yo. La amistad se orienta

hacia el tú y consiste más en un servir que en un sentir.

Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Tener amigos

de verdad nos llena de alegría, nos proporciona fortaleza: estar con ellos,

charlar, ayudarle o ser ayudado y disfrutar y alegrase con ellos ¡poder contar

con ellos! Aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo.

La amistad consiste en creer lo que nuestro amigo nos dice y también creer en

él. Significa que tenemos una seguridad y confianza depositada en esa

persona, la que responderá a nuestras expectativas y esperanzas que pusimos

sobre ella. A su vez, la confianza mutua hace posible la autenticidad.

Si somos generosos nos facilita y ayuda a desarrollar ese dar necesario y

esencial de toda relación de amistad. El dar y el darse es esencial en la

amistad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo,

sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayudar

eficazmente al amigo.

Un amigo leal, es una de las riquezas más valiosas. La lealtad implica ser una

persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromiso que la

amistad lleva consigo. Leales son los amigos que son nobles y no critican, ni

murmuran, que no traicionan una confidencia personal, que son veraces.

Además, la lealtad se expresa en quien habla claro, de forma directa y sincera.

Son verdaderos amigos quienes defienden los intereses y el buen nombre de

sus amigos. A su vez, un amigo leal es aquel que nos advierte cuando

cometemos una equivocación.

Dice un refrán que “El agradecimiento es el más efímero de los sentimientos

humanos” y con mucha frecuencia parece tener razón. La gratitud es propia de

los verdaderos amigos.

Les invito a conservar en nuestra vida esas amistades que valen la

pena y que  nos ayudan al crecimiento personal, así como tratamos  la palabra

amistad, no siempre son personas que en su día fueron alguien desconocido

para nosotros, el término es muy amplio y lo podemos aplicar a personas

cercanas, familiares, hermanos, primos, etc.,  que pueden llegar a ser más

amigos que familia, que bonito contar con la amistad venga de donde venga y

nazca de donde nazca, lo importante es saber que la tenemos y contamos con

ella.

Doris Delgado.

“Una gran amistad tiene dos ingredientes principales.  El primero: es el descubrimiento de lo que nos hace similares. El segundo: es el respeto por lo que nos hace diferentes”.

Doris Delgado, Firmas
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