SENTIRSE BIEN DÍA A DÍA: El Apego. Por Doris Delgado.

abr 11, 2015 Sin comentarios por

Podemos sentir apego por personas, animales u objetos personales

 dotados de algún valor sentimental, pero no sólo esto es apego.   Apego

 también puede referirse al acogimiento de nuestras propias creencias o

 maneras particulares de hacer las cosas, generándonos malestar cuando

 lo vemos dañado.    Así,  nuestro apego nos limita causándonos en

 muchas  ocasiones sufrimiento,  convirtiéndose en nuestro anteojos para

 mirar el mundo.

 El apego se basa en nuestro temor e inseguridad,   y ésta última en la falta

 de conocimiento de nuestro Yo.

 Por lo tanto el apego sería un estado emocional de vinculación, en

 algunos casos compulsiva, a una cosa, persona o pensamiento

 determinado, que genera en ocasiones la creencia persistente de que sin

 eso no se puede vivir o ser feliz. Pero la felicidad no es aquello que nos

 rodea o a donde podemos amarrarnos, la felicidad crece de adentro hacia

 afuera, escondida muchas veces tras los pensamientos de nuestra mente.

 ¿En qué consiste desapegarnos?

 El DESAPEGO  nos permite relacionarnos con todo pero sin causar dolor

 y  sufrimiento. Consiste en el desprendimiento de nuestro interés por el

 resultado, sin renunciar a la intención ni al deseo, sumergiéndonos en lo

 desconocido, adentrándonos en el campo de todas las posibilidades.

 EL DESAPEGO,   implica vivir en el presente, en el aquí y ahora,

 aceptando la realidad y los hechos que van sucediendo. Está relacionado

 con   el   disfrute de las cosas, sabiendo que son transitorias, que no

 permanecen  ni son estáticas. Todo a nuestro alrededor se va

 modificando, incluida nuestra forma de ser, dependiendo de las

 experiencias de las que vamos siendo  participes.

 Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe sino que

aprendemos a amar, a preocuparnos e involucrarnos sin generar un

profundo caos interno,  olvidándonos de la necesidad de poseer para ser

felices.

Desapegarnos es el sostén de nuestra libertad, permitiendo también ser

 libres a los demás. Es liberarse de la rigidez abriendo paso a la

 flexibilidad y las posibilidades. Desapegarse es comenzar a descubrirse a

 sí mismo sin el obstáculo de la seguridad y certidumbre.

 El desapego implica comprender que las pérdidas sucederán y serán

 inevitables.

 Que soltaremos de la mano lo que amamos, pero sin dejar de amarlo.

 Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a

nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros

problemas no resueltos.

A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las

Cosas  más extrañas (y a veces, las más dolorosas) se solucionan de

La mejor manera y en beneficio de todos.

Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad,

una  profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir

amor de  una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad

para encontrar soluciones reales a nuestros problemas.

Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos

excesivos de culpa o responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el

desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro

alrededor para empezar a solucionar sus problemas.

Doris Delgado.

  “Cuantos más apegos dejes caer por el camino, más cerca estarás de encontrarte a ti mismo”         Walter Riso.

Doris Delgado, Firmas
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