REV: QUE DIOS ME LOS BENDIGA. Dedicado a todas las madres en su día. Por María Laura Marrero.

may 10, 2015 Sin comentarios por

Sin duda la costumbre más hermosa de los venezolanos es pedir la bendición.

Es la mejor manera de salir protegido y más aún, blindado, contra todo mal en Venezuela cada vez que necesitamos emprender un camino.

 La bendición más poderosa viene dada por el padre o la madre “Dios me lo bendiga mijo” pero se pide además a algún familiar cercano o allegado, que inmediatamente se convierte en un ser supremo, tipo sacerdote o mago, con el poder de conceder la protección necesaria usando el decreto: “que Dios me lo bendiga”, así como las versiones: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, “Dios y la Virgen lo bendigan”, “Dios me lo bendiga y la Virgen me lo cubra con su santo manto” o “Dios me lo bendiga y favorezca”.

 Según la RAE significa: “Invocar en favor de alguien o de algo la bendición divina” y ese poder hace que la costumbre esté arraigada en todos los miembros de la familia. Los más pequeños encuentran en los familiares más directos (padres, tíos y abuelos), una fuente de protección que solicitan automáticamente en forma de saludo, incluso cuando todavía no expresan sus primeras palabras.

 Los jóvenes y adolescentes, aunque suelen revelarse ante los convencionalismos, respetan y mantienen el pedir la bendición y además tienen la libertad de adaptarla a su léxico, generalmente acortándola en forma de: “Ción”, lo que no quita que sea comprendida y aceptada.

 Y al llegar a adultos, los venezolanos disfrutan de dos poderes mágicos: por un lado mantienen el privilegio de ser bendecidos por sus mayores, pero llega también un momento en que aparece un nuevo y pequeño miembro de la familia y de repente te concede el don de ser “bendecidor”.

Si eres padre o madre, la transición es más suave, porque tú mismo habrás ido inculcándole la costumbre, pero si eres un tío, tía o padrino/madrina, puedes encontrarte un día con un pequeñajo que de manera natural te salude pidiéndote la bendición. Te sentirás honrado y feliz, probablemente te quedes unos segundos sin palabras o atragantado, pero inmediatamente reconocerás que has heredado el poder y reaccionarás con un “Dios te bendiga”, como corresponde y sentirás que ese decreto es automáticamente escuchado por los seres celestiales que velarán por ese angelito que ha confiado en ti su protección.

 La bendición se pide en todos los rincones de Venezuela, en todas las clases sociales, incluso va más allá de creencias religiosas. Es además una muestra de respeto hacia los mayores. Así pues, no podemos llegar  a casa de un familiar e ignorar la petición, porque será reclamada como mínimo con un: “¿y tú no piensas pedir la bendición? O directamente con un: “pida la bendición carajo!”.

 La bendición, sin duda, define nuestra identidad  y cultura, creo que somos únicos en usar este modo de saludo y despedida familiar. Es algo que está tan intrínseco y automatizado que no nos damos cuenta de lo raro que puede resultar para el foráneo; tanto, que seguro que alguno de ustedes ha vivido más de una anécdota, como una vez que vino un joven gringo de intercambio y cuando ya llevaba una semana en Caracas y se la daba de super integrado con los modismos habituales, se despidió del grupo de amigos con un: “Bendición chamo” jajajajaj, todavía hoy día nos pide la bendición a todos.

 Si eres venezolano/a, aprovecha el don que tienes para bendecir y ser bendecido, te viene en los genes. Recupérala, mantenla y aunque estés a miles de kilómetros del país, no dejes  que esta hermosa costumbre que nos hace únicos, se pierda.

 Y así como a mi amigo el gringo, espero que a ustedes Dios me los bendiga y la Virgen me los cubra con su santo manto, me les quite los malos pensamientos y me los haga hombres y mujeres de bien.

Amén.

María Laura Marrero.

Firmas, María Laura Marrero
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