AL ÁRBOL DEBEMOS SOLÍCITO AMOR… Por María Laura Marrero.

may 24, 2015 Sin comentarios por

Debo reconocer que siento fascinación por los grandes árboles. No por las arboledas en las que puedas entre las que puedes perderte casi sintiendo que estás bajo techo, sino por esa impresión que causa en el paisaje encontrarte de repente con un gran árbol en solitario, ahí, plantado, majestuoso, como dejándose admirar.

También aprecio mucho esos árboles que están “ahí” de toda la vida, los que tenemos cerca, que forman parte de nuestro entorno íntimo y participan de las reuniones familiares o de los ratos solitarios ofreciendo con generosidad su sombra.

Algunas personas sienten la necesidad de abrazar un árbol para aliviar tensiones y alejar las energías negativas. Si eres una de esas personas tienes que conocer la variedad de árboles que abrazar y amarque hay en Venezuela.

“En el patio de mi casa, tengo yo un ARAGUANEY, que todas las primaveras, se engalana como un rey”.

AraguaneyAunque existe en Centro América y en varios países de América del Sur, EL ARAGUANEY es el árbol nacional de Venezuela, es de las plantas que florecen en determinadas épocas del año según la cantidad de horas de luz que existe en el día. Cuando llega su época, los podemos ver floreados a lo largo de las carreteras de Venezuela.

“Los APAMATES  ya se vistieron como en cuaresma los nazarenos, dulce mejilla la de mi pueblo que a la segunda le está doliendo, a mi pueblo manso, mi manso pueblo”.

 ApamateEl APAMATE, es primo o hermano del Araguaney, aunque sus flores son de un color entre lila y rosado. Su madera se usa para fabricar muebles yel verso citado pertenece a una canción de Alí Primera que hace referencia a la tradición de vestirse color lila el miércoles santo, como promesa al Nazareno.

“El amor es como el FLAMBOYÁN, empieza con flores y termina con vainas”.

FlamboyanEl FLAMBOYÁN o ACACIA ROJA, es bello cuando está floreado, pero llega el momento en que larga sus hojas y flores y queda solo con los frutos, unas vainas que se asemejan a unos machetes negros y en ese momento ya no es tan bonito.

“Al salir del pueblo de Turmero, a una legua de distancia, se descubre un objeto que se presenta en el horizonte como un terromontero, como un túmulo cubierto de vegetación. No es una colina, ni un grupo de árboles muy juntos, sino un solo árbol, el famoso SAMÁN de Güere”. Alejandro Humboldt, febrero 1800.

 Apamate 1Comúnmente llamado “árbol de lluvia”. El SAMÁN es el árbol emblemático del estado Aragua. Es un árbol majestuoso con una gran copa ancha y aparaguada, es famoso el Samán de Güere donde descansó Simón Bolívar.  Los habitantes de estos valles, y sobre todo los indios, le tienen veneración. Desde que se lo viene observando atentamente no se lo ha visto mudar de grosor ni de forma.

El Samán de Güere fue decretado monumento histórico nacional en 1933. Ya había comenzado su decadencia, causada tal vez por la eliminación de las plantas parásitas. Ya para mediados del siglo XX estaba casi muerto; hoy lo que quedan son restos. No fue estéril este árbol, pues por su fama y renombre se procuró reproducirlo. Quizá el más famoso de sus hijos sea el Samán de la Trinidad, cerca del Panteón Nacional, en Caracas, que ha sobrevivido a pesar de los abusos y la incuria.

Con estos que me vinieron a la memoria, así, sin mucho pensar, tenemos para celebrar el día del árbol, que es a finales de este mes de mayo y que recordamos todos por tanto cantar en nuestra época colegial el Himno al Árbol.

Himno al Árbol

LETRA  Alfredo Pietri

MÚSICA  Miguel Ángel Granado

 Al árbol debemos solícito  amor

jamás olvidemos que es obra de Dios. (Bis)

 El Árbol da sombra, como el cielo fe

con flores alfombras su sólido  pie

sus ramas frondosas aquí extenderá

y frutos y rosas a todos dará.

 Él es tan fecundo rico sin igual

que sin el mundo sería un erial

no tendría palacios el hombre ni hogar

ni aves los espacios ni velas el mar.

Ni santuario digno para  la oración

ni el augusto signo de la redención

no existirían flores ni incienso ni unción

ni suaves olores que ofrendar a Dios.

 Bueno, y me quedo yo pensando en las palmeras….. La Palma Llanera, la de Moriche, el Chaguaramo o el Cocotero zuliano.  Esos tallos solitarios, esas fibras altas y fuertes, ese aire tropical. Sí, me quedo por aquí pensando en ellas. Tendrán un himno propio? No lo sé, pero seguro que cada una tiene una historia que contar. Mientras tanto, nos quedamos con los de ramas frondosas y tronco grueso, tan grueso que no nos alcanzan los brazos para abrazarlos y además me da un poco de reparo pensar que al hacerlo me puede estar esperando algún insecto ponzoñoso, así que le seguiré demostrando mi amor cantando: “Al árbol debemos…..” o “Nosotros vivimos bajo e’ la matica.

 

Firmas, María Laura Marrero
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