Pesadillas y recuerdos. Por Albania Oyarzun.

jun 07, 2015 2 comentarios por

Cuando alguien que ha nacido, y ha vivido todo el tiempo en un sitio, se comienza a plantear la necesidad de emigrar, mil y una cosas le pasan por la cabeza.

Son montones de dudas, de temores, de certezas que se difuminan y de miedos que se acrecientan. Todos recordamos el miedo, cuando éramos pequeños, a la oscuridad, a quedarnos solos, a no saber que monstruos habitaban nuestro armario o  debajo de nuestra cama al acostarnos.

Todos esos monstruos vuelven, ahora multiplicados por mil, cuando te planteas: “me voy de aquí.”

Porque ahora que hemos crecido, la oscuridad es enorme, se extiende mucho más allá de tu cuarto, y la noche es mucho más larga, porque cuando te planteas emigrar, dudas, no sabes cuánto vas a necesitar lo que dejas atrás, material y espiritualmente.

Hay apegos a cosas materiales, al fruto de años de trabajo que no sabes cómo llevar contigo, o que hacer con eso. No sabes si vender, regalar, o abandonar lo que te ha costado sangre, sudor y lágrimas, y pides ayuda, consejos, te atormentes y al final terminas haciendo algo, que sea lo que sea, al cabo de los años te parecerá lo correcto, porque no te cabe otra opción, no puedes deshacer lo andado.

Por otra parte, a veces dejamos en la mesilla de noche, en el último momento, una foto, una nota escrita, que a la postre resulta ser insustituible.

Por otra parte, hay montones de cabos que atar, montones de lazos que deshacer sin romper, para poder rearmarlos en otra tierra, en otro mundo, en otro tiempo; porque el emigrante es como ese viajero interestelar, que de pronto, descubre que lo que para él ha sido poco más que un suspiro, ha dejado la cabeza de sus padres llenas de canas, y los rostros queridos por los que las lágrimas han grabado surcos, con a veces irreconciliables con el recuerdo que tenemos de ellos.

Pero por otra parte, cuando emigramos, abrimos puertas, despejamos sendas, exploramos opciones. Hoy, a veces, me pongo a pensar dónde estaría en mi tierra natal, qué clase de persona sería, que habría pasado con mi vida, con mis cosas, con mi mundo, y esa duda me reconcome hasta que me doy cuenta que mis cosas, mi vida, mi mundo y yo, somos los que estamos aquí, ahora, que no habría sido “yo” sin irme, aunque un poco de ese “yo” se quedó siempre allá, que es también acá, porque llevo mis recuerdos, mis monstruos y las sombras de debajo de mi cama allá adonde quiera que vaya.

Albania Oyarzun.

www.tuabogadoencanarias.com

 

Albania Oyarzun, Firmas

2 respuestas to “Pesadillas y recuerdos. Por Albania Oyarzun.”

  1. Nombre says:

    Cierto lo que dices. Me paso igual hace 30 años cuando me vine a España. Pero llego un momento que solo quería marcharme sin pensar en como seria ese otro lugar. Así que contagie a mi pequeña familia, mi esposa y tres niños y alborozados se unieron a la ilusión del viaje. Y a los pocos días de haber llegado, fue que desperté de el sueño de la ilusión del viaje, porque la realidad era muy cruel. Estuve un tiempo que me sentaba en la acera a llorar por no saber que hacer. Los primeros tiempos la pasamos canutas…muy canutas…pero hoy vivimos en Zaragoza y la vida se a en rumbado de tal modo que sigo ilusionado con este viaje que hicimos hace ya 30 años…Gracias a Dios la vida empuja y tenemos que apechugar con lo que tenemos. Me a gustado tu articulo y es cierto lo que dices de:… porque el emigrante es como ese viajero interestelar, que de pronto, descubre que lo que para él ha sido poco más que un suspiro, Recibe un fuerte abrazo.

  2. Nombre says:

    Se me había olvidado: nací y me crié en Venezuela y estuve viviendo entre pueblos y ciudades del mas bello país del mundo durante 43 años…hasta que hace 30 me vine…a mi país lo llevo en mi corazón…en mis recuerdos…por que ese país donde viví y me crie, ya no existe…aun me queda una enorme familia que continua allí, viviendo la misma angustia de todos…el venezolano sabe que sale de su casa…lo que no sabe es si va a regresar…Dios mio, como han destruido al país…

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