Viva, viva, viva viva, viva nuestra juventud, estudiando triunfaremos, viva viva viva nuestra juventud!! Por María Laura Marrero.

jun 28, 2015 Sin comentarios por

Recordar es Vivir:

Todo estudiante de bachillerato de los 70 y 80 soñaba con participar en el concurso más visto de esas décadas en Venezuela: VIVA LA JUVENTUD.

El programa se transmitía por RCTV los días miércoles y la mecánica era bastante sencilla: se enfrentaban dos colegios, previamente seleccionados por la producción del programa (quien sabe con cuál criterio), como decía, se enfrentaban en diferentes actividades, tanto académicas como deportivas. No importa si no sobresalías en algo en especial. Podías ser más o menos destacado en deporte, o en popularidad, o simplemente tener como única destreza la de sacar buenas notas de tanto en tanto. Lo importante era formar un equipo bien equilibrado.   Si la actividad era deportiva, como por ejemplo, encestar una pelota de basquetbol, se escogía a la persona más alta del colegio. Otra de las pruebas era una mesa de alumnos que, dada una pregunta académica, debía contestar antes que los oponentes presionando un timbre. Y por último, la sección denominada Cráneos C.A., que consistía en 4 preguntas de selección múltiple. Para ella, obviamente, se seleccionaban a los coquitos de cada colegio.

Los animadores del programa eran Guillermo “fantástico” González y Carmen Victoria Pérez, que por esos momentos estaban en la cúspide de sus carreras. Él con fama de irreverente y simpaticón, ella con un aura que pretendía ser sexy con esa voz ronca tan característica. También le acompañó por una buena temporada Raquelita Castaño. Guillermo, gracias a su acertada conducción, se convirtió en un animador distinto, fresco y ocurrente, cualidades que le siguen caracterizando como uno de los más simpáticos show-man de la televisión venezolana.

Cuando antes comentaba que no sabía cuál era el criterio para seleccionar colegios, creo que se me salió el reconcomio por no haber participado nunca. Algunos amigos de otros colegios y liceos si tuvieron ese momento de reconocimiento participando para sus colegios en diversos segmentos del programa. Cuando participaba alguien conocido, siempre queríamos que ganara, pero estábamos pendiente todo el programa de que alguno se quedara en blanco o hiciera el ridículo en cámara, supongo que para los concursantes ese era también su mayor terror.

 Lo que también recuerdo que me contó más de uno era que cuando ya llegaba el momento esperado, cuando el transporte escolar los llevaba a los estudios de RCTV situados de Bárcenas a Rio, por los lados de Quinta Crespo,  La primera decepción la tenían al entrar, porque se esperaban entrar por una puerta principal de acero y cristal reluciente y en realidad lo hacían por una rampa que llevaba a un sótano oscuro. Al ver el Set en donde se desarrollaba el programa,  otra desilusión: todo era de cartón y anime malpintado. Claro, al ser la TV de esa época en blanco y negro supongo que los acabados no eran lo más importante para el resultado final.

 Yo solo me acuerdo de uno de mis adolescentes amigos sentado en el pupitre del programa, con Carmen Victoria Pérez a su lado, con una carpeta en la mano y dirigiéndole una pregunta para la cual había cuatro respuestas posibles. Me imagino como se sentiría con una enorme cámara de televisión apuntándole directamente a la cara, amplificando de manera escandalosa los brotes rebeldes de acné juvenil que habían aparecido imprudentemente un par de días antes. La escena se repitió cuatro veces; en tres de ellas salió airoso. Hoy en día me cuenta, que caprichosamente sólo recuerda la pregunta que falló: ¿Cuál es el medio de transporte con mayor crecimiento en Venezuela? Las alternativas eran: A el marítimo, B el aéreo, C el terrestre o D el ferroviario. Respondió C, Carmen Victoria dijo “respuesta errada, la correcta es la D, el ferroviario”. A pesar de sentir que el mundo se le venía abajo y que millones de televidentes le miraban con desprecio, no le fue tan mal. Regresó  a casa con una medalla dorada que le confirmaba campeón de la ronda de Cráneos, y la promesa de ir a un programa especial con todos los ganadores de las diferentes ediciones del programa, cosa que nunca se concretó. Y tuvo sus quince minutos de fama entre los compañeros de clase. Fama es fama, aunque sea fama de nerd (esa si le ha durado muchos años más).

 

 

 

 

María Laura Marrero.

Firmas, María Laura Marrero
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