El ser humano: culpable… Por Ángel Nazco García.

ago 31, 2015 Sin comentarios por

Transcurren los años y los seres humanos continuamos debatiendo nuestras diferencias ideológicas, unos con tendencia a la izquierda, otros a la derecha y otros tantos se mantienen en el centro, quizá en busca de una solución ecléctica. Tanto los políticos de izquierda como de derecha han demostrado su capacidad para gobernar bien, pero también de la izquierda han surgido gobiernos totalitarios, y otro tanto han hecho los gobiernos de derecha, muchos de los cuales se han expresado como brutales dictaduras. Las monarquías, practicantes del absolutismo, siempre han tenido sus seguidores, quienes piensan que es mejor un gobierno liderado por un solo hombre, que estar sometido a los vaivenes de gobiernos tan inestables como sus líderes. Las naciones en las cuales la religión forma una parte importante del curso que sigue la sociedad, fluctuando entre la paz y la guerra, entre las virtudes y el crimen, también es el ser humano su principal actor y dueño de sus consecuencias.

     Lo cierto del caso es que en casi todos los gobiernos penetra el germen de la corrupción, y en alguno de sus líderes la ambición del poder y enriquecimiento ilícito, la megalomanía, mitomanías, y otros trastornos de personalidad. También es cierto que el hombre,  los pueblos, sobre todo si no poseen suficiente educación para gozar de una buena convivencia, necesitan de un liderazgo fuerte y de leyes punitivas para canalizar su comportamiento. Entonces, por sentido común, podríamos pensar que no es la ideología, o lo establecido en una doctrina política determinada, es el  hombre  el culpable de los males sociales, y, además, corresponsable de lo que suceda en su propia existencia. Tenemos la tendencia, a pesar de nuestra ubicación en el pensamiento político, a degenerar en nuestra conducta. Eso sí, siempre existen seres humanos incorruptibles quienes intentan mantener el fiel en la balanza e, incluso, inclinarla hacia el bien.

     Robespierre, conocido como “el incorruptible”,  quien tiene muchos seguidores y otros tantos detractores, fue uno de los líderes responsables de instalar el Terror durante la Revolución francesa a finales del siglo XVIII, pasando por la guillotina a unas 40.000 personas, entre ellos al rey Luis XVI y la reina María Antonieta. O sea, la corrupción es solo una arista del comportamiento humano, y el ser incorruptible no es la panacea para los males de una sociedad.

     Sin embargo, a pesar de que el ser humano deba declararse culpable por las desgracias que él mismo genera, no implica que no se puedan ejercer gobiernos con tendencias que  ubiquen a los grupos sociales en planos muy diferentes de acuerdo a su ideología. Es así como continuamos ubicándonos en ese eje de izquierda a derecha, a nivel del punto que nos parezca mejor, a pesar de que la existencia del contrario de los pensadores griegos, nos llame a algunos a transitar por caminos iluminados y a otros por senderos oscuros, tal cual la existencia del bien y el mal, como complementos de la unidad existencial del ser.

Ángel Nazco García.

Ángel Nazco García, Firmas
Sin respuestas a “El ser humano: culpable… Por Ángel Nazco García.”

Deje una respuesta