Puntos de vista, Nº 1. Por Albania Oyarzun.

sep 27, 2015 Sin comentarios por

Papá piensa que porque tengo 8 años no entiendo las cosas de los mayores, como dice él, y es verdad que hay cosas que no entiendo del todo, o palabras que no sé lo que significan, pero sí que entiendo cuando algo es bueno, o es malo, cuando algo lo pone de buen humor o le hace enfadar.

Mamá hace años que no está con nosotros, dice Papá que está en un sitio bueno, lejos de aquí, pero que nos está “controlando” de alguna manera de esas que tienen los mayores. Yo pienso que es desde la foto que tengo en mi habitación, en la que estamos los tres juntos, cuando yo era pequeña. Ahora ya soy mayor, y me molesta no acordarme más de ella, sobre todo porque cuando le pregunto a papá por ella, se pone triste, y sólo se vuelve a poner contento cuando Míster Pelusa y yo le hacemos cosquillas en la barriga juntos y retozamos un rato con él.

Ayer fue un día de esos raros que tienen los mayores. Por la mañana temprano fuimos a unos edificios con puertas grandes, y luces brillantes, y mucha, mucha gente esperando fuera. Aquí en España (que es donde vivimos ahora) no es como allá en Venezuela, de donde vinimos hace unos meses, cuando papá me dijo un día que recogiese mis cosas, y lo metimos todo en una maleta. Bueno, todo no, porque el Señor Oso y la Señora Rana, que eran mis otros dos peluches favoritos, aparte de Míster Pelusa, se quedaron allá. Yo le dije a papá que si los primos Estela y Roberto se los quedaban, que los tenían que cuidar, y ellos se quedaron allá y nosotros vinimos.

Ahora, esta mañana, cuando fuimos al edificio grande, nos atendió una chica jovencita, se parecía a la prima Estela, pero tenía los ojos claros, y ella y papá estuvieron hablando mucho rato de “cosas de mayores” que ni yo, ni Míster Pelusa entendíamos, pero sí que noté que papá se iba poniendo triste, cada vez más, porque le decían no sé qué de “estatus de refugiado” que yo no sé lo que significa, cuando llegue a casa, voy a buscarlo en el libro gordo que tiene papá en la biblioteca.

Lo que sí sé es que la chica, la que se parece a prima Estela, me miraba a cada rato, debe ser que le gustaba Míster Pelusa, porque es un conejito muy bueno, y cuando hablaba con papá, me miraba, y cuando veía que yo la observaba, cambiaba la visita, era un juego, divertido.

Pero papá se puso triste, cada vez más, porque la chica le decía que no a no sé que de eso de “refugiado” y a otra cosa de “permiso de estancia”, creo que dijo, a ver si lo busco después también.

Al final, cuando nos fuimos, papá es taba con los ojos rojos, dice que es porque el aire de aquí le reseca la vista, y tiene que hacer como que llora para que se le alivie el picor de los ojos.

Cuando estábamos en la calle, la chica que se parece a prima Estela salió y nos alcanzó a punto de coger un taxi, y le dio a papá una tarjeta con un nombre y una dirección, y le dijo que llamase a ese número, que la que le atendería era una abogada que sabía de “triquimañas y papeleos”. Voy a tener que buscar eso también en el libro, porque papá dejó de estar triste, y eso que Míster Pelusa y yo no le hicimos cosquillas…

Albania Oyarzun.

www.tuabogadoencanarias.com

Albania Oyarzun, Firmas
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