Puntos de vista, Nº 2. Por Albania Oyarzun.

oct 04, 2015 Sin comentarios por

Mi madre siempre dice que tengo suerte de ser funcionaria, porque tengo trabajo y salario seguro, y que da lo mismo si me quitan una paga extra, porque al final, seguro la devuelven, y seguro que cobro a fin de mes. Tanto hablar de “seguridad” y no me entiende cuando le digo que lo único seguro que tengo en mi trabajo de Extranjería es que o me forro el alma de hierro, o las peripecias de los casos  que veo, al final, me van a romper el corazón.

Vale que hay historias rocambolescas, de matrimonios de conveniencia, de emigrantes económicos que se hacen pasar por perseguidos, pero a veces, a veces se te cae el alma a los pies.

Hoy mismo, el caso del hombre que vino con la niña, la que traía un peluche de un conejito blanco, me puso la piel de gallina.

Me contó su historia, me mostró recortes de prensa de su país, donde aparecía la noticia de la muerte de su esposa a manos de unos “ladrones” que no se llevaron nada, más que su vida, porque era periodista de una cadena de televisión que se oponía al gobierno de su país. Me contó que luego le “avisaron” a él, que era agente de la Procuraduría (creo recordar que me dijo eso) de que dejase de investigar casos de corrupción política, y que el colmo fue cuando le mandaron una foto de su hija saliendo del colegio, y una nota que decía “no trabaje tanto, y cuide más a su hija, no sea que se tope con otro ladrón como el que le robó a su esposa”.

Me dijo que esa noche decidió irse, y venir a Tenerife, donde tenía amigos, y que no puede regresar, porque teme por su vida, y la de su hija. Yo no podía apartar los ojos de su hija, que hablaba en voz baja con su peluche, y doy gracias que la niña no se enteró de nada, porque le dije al pobre hombre que con la situación actual, y los documentos presentados no podíamos concederle estatus de refugiado político ni tramitarle un permiso de residencia legal.

El padre se vino abajo, pero mantuvo el tipo delante de su hijita, aunque pude ver, que se reprimía para no echarse a llorar delante de todos nosotros.

Yo soy funcionaria, pero soy un ser humano, y tengo sentimientos, no sólo trabajo por una nómina “segura” como dice mi madre.

Por eso, cuando el Sr. R……. salió, salí detrás con la excusa de ir a fumarme un cigarro fuera.

Lo alcancé casi a punto de meterse en un taxi, y le di la tarjeta de una amiga, especialista en casos de extranjeros y refugiados, y creo que le devolví un poco de esperanza.

Cuando regresé, crucé una mirada con E…., el agente de la Policía Nacional que está destinado con nosotras este mes, que con una sonrisa socarrona me dijo: ¿qué tal ese primer cigarro de tu vida?

Albania Oyarzun.

www.tuabogadoencanarias.com

Albania Oyarzun, Firmas
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