El cuentista no tiene quien le lea. Por Aníbal Pérez.

oct 12, 2015 Sin comentarios por

No es un secreto para nadie que la enésima ola migratoria que avanza sobre la vieja Europa  ha generado muestras de solidaridad en algunos países de la Unión, pero en otros está generando esporádicos y preocupantes brotes  xenofóbicos que van  desde las patadas que propinó la inefable periodista húngara Petra László a un desesperado refugiado sirio, hasta el artículo repudiable de un connotado ¿periodista? canario, quien ante su  evidente decadencia mediática y ansias de notoriedad ha optado por enfilar sus patadas digitales hacia una comunidad de inmigrantes que hace vida en paz y totalmente integrada a la sociedad tinerfeña, los venezolanos.

¿Qué será lo que le ardió al articulista para arremeter de esa manera tan baja contra el hombre, la mujer, los niños y las familias venezolanas que viven en Tenerife y visitan el Corte Inglés? ¿Xenofobia, misoginia? ¿Complejo de superioridad? ¿O será tal vez porque los venezolanos no le compran  ni un ejemplar de sus  panfletos donde se mofa de la vida bucólica del campesino canario?

El cronista usó su diccionario personal: el boludo es el individuovenezolano con  la franca y directa intencionalidad de generalizar. Que no venga ahora enmendar la plana con la manida y nerviosa respuesta periodística post-stercore: “era en clave de humor”, no me refería a todos los venezolanos. Esta vez se equivocó de blanco. Los venezolanos no somos los magos de quienes el articulista le gusta teclear con su dizque fina ironía. Esta vez el articulista subestimó la inteligencia de sus destinatarios. Hoy toda la comunidad venezolana residente en Tenerife y el resto de España repudian con firmeza la vil arremetida mediática contra el gentilicio venezolano de este cuentista que se atreve a llamar a la mujer venezolana residente en Tenerife voluminosa, mal vestida, gorda como una cochina y monosilábica”. Qué humor tan extraño el de ese gacetillero que se cree la pepa del queso del periodismo canario, cuando más bien es él quien se parece al papá de La Peppa! ¡Manda huevos!

Y lo que es peor aún, la comunidad venezolana residente en Tenerife  no se explica como en un momento histórico que vive  Europa y el mundo cuando oleadas de seres humanos, hombre mujeres y niños, emigran buscando su supervivencia y muchos de ellos mueren en el intento, un periódico autodenominado “el decano de la prensa de Canarias permite que se publique tan desafortunado escrito que atenta contra la sana convivencia de los inmigrantes en Canarias, así sea en clave de humor dixit.

Petra László pidió perdón por sus patadas, pero no creo que el articulista  llegue a tanto. -sería bajarse de su imaginario Olimpo-. Al contrario, es evidente que necesita polemizar, necesita tocar pelotas, ya que como aquel coronel garciamaraquiano en sus horas más bajas, pareciera que el cuentista ya no tiene quien le lea.

Aníbal Pérez.

Aníbal Pérez, Firmas
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