La Merkel. Por Ramón Guillermo Aveledo.

dic 31, 2015 Sin comentarios por
Personaje del Año 2015 según la revista Time de Nueva York como “Canciller del Mundo Libre”, la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, ya había sido llamada en noviembre por The Economist, el semanario inglés siempre alérgico a la hipérbole, “La europea indispensable”, porque su liderazgo sobresale cuando alcanza diez años en el poder con tres triunfos electorales en una economía sólida, y crece en cada dificultad, y mire que las ha encarado. Las crisis del euro y su capítulo griego, Ucrania y el indeseado choque con Rusia, y los migrantes y refugiados que masivamente huyen de la guerra y la miseria hacia la esperanza. Merkeln, o “merkelear” es el nuevo verbo que la prensa alemana conjuga, para referirse a su método de paciencia y realismo en dosis acaso exasperantes para el observador desprevenido. Juicios superficiales la tachan de fría, la distante e implacable jefa de hecho de Europa. Todo ello después de haber sido subestimada en sus inicios. Tímida parece a algunos porque deja que los problemas se agraven antes de atacarlos, mientras otros la acusan de temeraria porque se atreve a decisiones audaces de esas que arriesgan altos costos. Muchos alemanes le dicen Mutti, porque la perciben maternal, y tal vez porque la suavidad es parte de su fórmula exitosa. Su estilo político, reflejo de una substancia, no es fácil de interpretar. En las crisis más severas mantiene la racionalidad. Estudia en detalle los temas más difíciles, pregunta, lee, se informa hasta conocerlos y comprenderlos. Trabaja en el diseño de un sistema, un método, persevera y busca consensos. Su biógrafo Kornelius anota que no caza peleas que no puede ganar. Hija de un pastor luterano en un Estado oficialmente ateo y una profesora de inglés impedida de ejercer la docencia para la cual estaba preparada, Angela Dorothea Kasner se graduó en Física en Leipzig y vivió hasta los 35 años en el ambiente opresivo de Alemania Oriental. El apellido por el que es conocida, Merkel, lo adquirió y lo conserva desde su fracasado primer matrimonio. No había cumplido 37 cuando Kohl la designa ministra de la Mujer y la Juventud; era la muchacha venida del Este. Ministra del Ambiente a los 40, antes de los cincuenta líder de la oposición, a los 51 alcanza la Cancillería Federal, el máximo cargo ejecutivo del país. Hoy es universalmente reconocida, pero sigue sin ser comprendida. Y la clave para hacerlo puede estar en un dato, el humanismo de raíz cristiana.
Ramón Guillermo Aveledo.
@AveledoUnidad

 

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