Tarjeta amarilla en la OEA. Por José Toro Hardy.

jun 30, 2016 Sin comentarios por
Muchos se preguntan ¿qué fue lo que realmente ocurrió en la reunión de Consejo Permanente de la OEA? Piensan que no hubo una verdadera conclusión y que todo quedó en pura palabrería diplomática. Vamos a tratar de analizar las verdaderas conclusiones de esa reunión.

Primero: La situación de la economía venezolana fue desnudada y desmenuzada en el informe del secretario general Almagro.
Segundo: Se refirió con detalle Almagro a la situación política y presentó los argumentos que en su criterio, señalan que en Venezuela se ha producido una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático.
Tercero: El informe de Almagro, aprobado en la OEA, pone en evidencia que el gobierno de Venezuela se está quedando aislado en el continente. La canciller hizo lo imposible por pedir la renuncia de Almagro y además por que se cancelase la convocatoria del secretario general al Consejo Permanente. Por último procuró que no se aprobase la agenda de la reunión. No logró nada.
En esa reunión el chavismo perdió por primera vez desde que llegó al poder, una votación en la OEA. La última vez que se consideró el caso venezolano fue en el 2014, cuando Panamá le cedió su silla a María Corina para que expusiese la situación de su país. Venezuela se opuso y su solicitud fue sometida a votación por el Consejo Permanente. En aquella ocasión el gobierno venezolano obtuvo el respaldo de 22 naciones, en tanto que sólo 3 votaron en contra (EEUU, Canadá y Panamá).
En esta ocasión 20 de los miembros de la OEA votaron en contra de la propuesta de la canciller venezolana, que obtuvo el respaldo de 12 votos. Hubo  2 abstenciones. Se volteó la tortilla.
¿Qué cambió en la OEA? En primer lugar, se produjo una modificación substancial en la posición de varias naciones del Caribe y Centroamérica. Seducidas por los subsidios petroleros que reciben a través de Petrocaribe, estas naciones votaban masivamente a favor de cualquier propuesta del gobierno de Caracas. Ese voto monolítico se rompió. En esta ocasión Jamaica, Bahamas, Honduras, Guatemala, Belice, Barbados, Surinam y Guyana se le insubordinaron. Trinidad  y Santa Lucía optaron por salvar el voto.
Pero el tema asume proporciones mucho mayores. Reflejando los vientos de cambio en la región, dos importantes países latinoamericanos cambiaron de bando: Brasil y Argentina.
La canciller Rodríguez se desbordó en insultos contra el injerencismo de la OEA promovido por Washington y se deshizo en alabanzas con respecto a Unasur.
Pero la canciller no ha comprendido que allí también el juego cambió. Su admirado Samper se quedó guindado de la brocha. Entre los principales miembros de Unasur están Argentina, donde el presidente Macriya no respalda las aventuras de losKirchner; Brasil donde el presidente Temer y su canciller José Serra son decididos adversarios del chavismo; Paraguay que han liderizado las posiciones contra el Socialismo del Siglo XXI y recuerda las actitudes del entonces canciller Maduro cuando el “impeachment” de Fernando Lugo; Uruguay que votó en la OEA a favor del informe de su excanciller Almagro; Chile, cuya tradición democrática no le permite apoyar las desviaciones que en materia de separación de poderes y DDHH están ocurriendo en Venezuela; Colombia, que a pesar de darle absoluta prioridad al tema de la paz con la FARC, votó en contra de la propuesta del gobierno venezolano; Perú, cuyo presidente recién electo se ubica en la antípoda política del chavismo; y por último Guyana y Surinam que también votaron a favor del informe de Almagro.
De Unasur sólo Bolivia y Ecuador siguen respaldando las posiciones del gobierno de Venezuela; es decir, la canciller Rodríguez puede empezar a escribir un nuevo libreto para tildar también de adefesio a esa Unión.
Por cierto, Samper -el secretario de Unasur- intentó convocar una reunión de cancilleres el mismo día que se reunía el Consejo Permanente de la OEA. Los países miembros lo desautorizaron. Su actual posición se definiría en inglés como un “lame duck”
Finalmente a Venezuela le queda por ahora el apoyo de 12 miembros de la OEA, vinculados al ALBA: Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Antigua, Dominica, San Cristóbal, San Vicente y Granada; y también de República Dominicana, El Salvador y Haití, casi todos amarrados con un bozal de arepa petrolera. Pero incluso Honduras, que había formado parte del ALBA, votó a favor de Almagro.
La conclusión es que al gobierno venezolano le sacaron una tarjeta amarilla en la OEA. El sistema interamericano quedó activado y la Organización está obligada a realizar una apreciación colectiva para tomar decisiones. La lupa quedó puesta sobre el Revocatorio, los presos políticos, los DDHH, la crisis humanitaria y la alteración del orden democrático.

José Toro Hardy.

petoha@gmail.com
@josetorohardy

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/tarjeta-amarilla-oea_316721

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