EL CHANTAJE. Por Ángel Nazco García.

ago 22, 2016 Sin comentarios por

Casi a diario, en los noticieros de TV, escuchamos durante varios minutos hablar de corrupción, de las intervenciones del presidente del gobierno que a muchos les impresiona un chantaje al pueblo y otros partidos, del PP y su relación con la corrupción en el país e incluso en la propia sede del partido, etc. O sea, al usar estos términos en este artículo no seré nada original.

En un artículo del español  Salvador de  Madariaga (hombre de letras, docencia, política y diplomacia), titulado “Una España: dos Tendencias” publicado en la revista Ibérica el 15 de septiembre 1954, revista editada en Nueva York (con circulación permitida en Estados Unidos, no así en España), el autor hace referencia a esa división histórica que existe en la sociedad española por diferentes motivos. Concluye su artículo diciendo: “Lo que hay en España es de los españoles y todos somos a la vez víctimas y causantes. Seamos pues todos a la vez colaboradores para sacar a España del mal que todos le hemos causado”. Seguramente se refería, dado la fecha, al complejo proceso económico, social y político que llevaría a España a la Guerra Civil de 1936-39, y que posteriormente nos sumiría en una dictadura militar franquista que, a la postre, duraría 36 años. Actualmente, en esta etapa de democracia post franquista, sin embargo, la población continúa escindida, ahora atravesando, además, por una crisis económica que ha tenido su génesis en la corrupción, bien sea por la fraudulenta quiebra del Lheman Brothers en el 2008, bien sea por un proceso de corrupción interna (que también campea en Europa) que se suma agravando y complicando la situación económica y social del pueblo español, producida esta por políticos y empresarios relacionados con el partido de gobierno PP, no sólo por sus líderes sino también a nivel institucional del propio partido. Fracturado ideológicamente también se encuentra el Sistema de Justicia, el cual se muestra incapaz de emitir juicios contra los corruptos con la eficiencia y eficacia que les compete.

Sucede que el líder de uno de los gobiernos más corruptos en la historia de España, ahora se permite “chantajear” al pueblo español responsabilizando a los  otros partidos al no apoyarle para ser presidente, con el peligro que ello conlleva, como sería el tener que pasar por unas terceras elecciones, todo ello en detrimento de la economía nacional. A cualquiera podría embargarle el miedo y la incertidumbre. Desde luego, ¡hay que tener cara!  Pero he aquí que una importante mayoría del pueblo le cree y  estima como positivo el continuismo de este gobierno; para ello ha sido el más votado recientemente  y si vamos a unas terceras elecciones algunos piensan que el PP podría sacar mayoría absoluta, otros que tendríamos similares resultados a los anteriores. O sea, el pueblo es tal y como es, y por lo tanto será responsable de sus propias decisiones. ¿Los platos rotos? Los pagaremos todos, más aquellos que no tienen nada y nada será lo que continuarán teniendo.

La frase de Salvador Madariaga viene como anillo al dedo, me induce a recordarle al pueblo: ¡Cuidado! No permitan ser víctimas del chantaje, dado que el precio que ya pagamos es muy caro, y cuatro años más con un gobierno corrupto podría ser catastrófico para los millones de españoles que están en exclusión social. No seamos ilusos al pensar que la continuidad de un gobierno corrupto podría corregir este mal social.

 La corrupción es como una bola de nieve, al rodar se hace cada vez mayor.

Decía Maquiavelo que una república corrupta no se corrige con otra república. Grave insinuación.

Una sociedad que se ve acorralada, destruida, empobrecida por la mala gestión de su gobierno, a los cuales retira su confianza, puede buscar “evadirse” a través de la sumisión a un líder, o con el conformismo compulsivo automático que prevalece en nuestra democracia –dice Erich Fromn en su obra  “El miedo a la libertad”- De allí mi preocupación, sin continuamos por el sendero que hemos venido transitando en los últimos años, podríamos llegar a este punto. Como un ejemplo, ubíquense  en los meses previos al ascenso de Hugo Chávez Frías al poder en 1999, la situación social que vivía el pueblo de Venezuela era desesperante y, ¿qué hizo el pueblo? Se “evadió”. Entregaron esta responsabilidad a un líder para que él se encargara de arreglar aquel desaguisado. Las consecuencias de la mala gestión acumulada durante diferentes períodos de gobiernos las hemos estado pagando en los últimos años: nunca  respetamos ni al propio sentido común; nunca hicimos caso a aquello que se dice de “siete años de vacas gordas y siete años de vacas flacas”; tampoco sembramos el petróleo que tanta veces nos recomendó Arturo Uslar Pietri; nos reíamos con halagos al presidente Carlos Andrés Pérez al decir que era bueno en su gestión porque robaba pero dejaba robar; con alegría despilfarrábamos el dinero, “ta barato dame dos”; éramos divertidos miameros, mientras en los barrios algunas familias comían perrarina; hasta las publicidades en TV aludían sarcásticamente al hambre de los excluidos, “coman sardinas”. La desorganización económica, social y política que ha sufrido el pueblo de Venezuela en los últimos años, ya ustedes la conocen. Ahora, entre todos, tratemos de arreglar lo que parece imposible, a esa Venezuela rota. Sí se puede, sólo tendremos que dar el primer paso para empezar a caminar ¿Cuándo será eso? No lo sé, y es posible que mi vida no me permita verlo, pero sí sé que ese día, ¡por Dios!, tendrá que llegar.

Ángel Nazco García.

Ángel Nazco García, Firmas
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