JOSÉ FÉLIX RIBAS. Por Ángel Nazco García.

sep 19, 2016 Sin comentarios por

       José Félix Ribas y Béthencourt Herrera y de las Mariñas, nació el 19 de septiembre de 1775 en Caracas y falleció en Tucupido,  Guárico, el 31 de enero de 1815, a los 35 años de edad. Fue un ilustre militar venezolano, General en Jefe y prócer de la Independencia de Venezuela.

     Hijo de Marcos José de Ribas y Bethencourt, nacido en la población de El Sauzal, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, y de Petronila Herrera de las Mariñas, nacida en Caracas, formando parte ambos de familias distinguidas de la sociedad caraqueña. Su padre se desempeñó como Regidor y Alcalde Ordinario del Ayuntamiento capitalino. José Félix fue el menor de  11 hermanos, uno de los cuales llegaría a ser el teólogo Francisco José Ribas. El 1 de febrero de 1796 se casó con Josefa Palacios y Blanco, tía de Simón Bolívar por rama materna, estableciendo así lazos familiares al convertirse en tío político del futuro Libertador.

     Inició su actividad republicana el 19 de abril de 1810, alentado a los vecinos para que participaran en los acontecimientos de ese día. El 25 de abril formó parte de la Junta Suprema de Caracas formada tras la destitución de Vicente Emparan como Capitán General, y desde entonces se erigió como líder de los pardos. Adicionalmente formó parte de la Sociedad Patriótica, apoyando la independencia absoluta de Venezuela.

     Inicia su carrera militar con el grado de coronel al frente del batallón Milicias Regladas de Blancos de Barlovento. Combatió bajos las órdenes del general Francisco de Miranda siendo uno de los defensores más importantes en la primera parte de la Guerra de Independencia. Cumplió un rol importante en la Campaña Admirable y Urica.  Al caer la Primera República, huyó con Bolívar a Curazao y de allí a la Nueva Granada, donde organizarían la Campaña Admirable.

     Sus primeras victorias militares, el 2 de junio en Niquitao y en los Horcones el 11 de julio. Con la entrada triunfal de Bolívar a Caracas, José Félix Ribas fue ascendido a general de división y comandante general de esa ciudad. En dicho cargo obtuvo otro gran triunfo contra las fuerzas realistas en la batalla de Virigima. El episodio más importante de su carrera bélica fue el de la batalla de La Victoria (12 de febrero de 1814) en donde logró frenar a las fuerzas realistas de José Tomás Boves, comandadas por Morales. Ante la escasez de soldados, que incluían al batallón La Guaira del coronel Ramón Ayala, el general debe armar a ochocientos estudiantes de colegios y seminarios de la capital, incluyendo a 85 del Seminario de Santa Rosa de Lima, de Caracas o de la Universidad Real de Caracas. Muchas madres se opusieron de forma natural, sus hijos tenían 12 a 20 años e inexpertos en la guerra y era probable que murieran pronto en combate. Ribas arenga a su ejército para enfrentarse a la batalla: “Soldados: Lo que tanto hemos deseado se realizará hoy. He ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostrarles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, No podemos optar entre vencer o morir. ¡Necesario es vencer!  ¡Viva la República!”.

  Después de varias horas de resistencia, llegaron los refuerzos comandados por Campo Elías, sellando así la victoria. Simón Bolívar, al saber de la victoria de José Félix Ribas, le concedió el título de “Vencedor de los Tiranos”. Es en honor a este episodio, que en Venezuela se celebra el “Día de la Juventud” cada 12 de febrero.

     La batalla de Urica, 5 de diciembre de 1814, intentaba salvar la Segunda República. La batalla se decantó a favor de los realistas, aunque con una importante baja para ellos, la de José Tomás Boves. Derrotado en Maturín junto a Francisco Bermúdez, huye con un sobrino y un criado, pero fue delatado por un esclavo llamado Concepción González y capturado. Ribas pide que le lleven ante un general español y es trasladado hasta el poblado de Tucupido, estado Guárico, donde un teniente de apellido Barrojola, que conoce de la valentía y carácter indómito del general Ribas, ordena su muerte inmediata por considerarlo sumamente peligroso. Fue fusilado el 31 de enero de 1815 en la Plaza Mayor de Tucupido. El cuerpo del general José Félix Ribas es despedazado y cada brazo con su respectiva mano es colgada en árboles que bordean el camino real, de igual manera sus miembros inferiores. Su cabeza frita en aceite es enviada a Caracas a donde llega el 14 de marzo de 1815, es exhibida dentro de una jaula en la Plaza Mayor durante dos semanas, con la finalidad de intimidar a los patriotas.

     En 1987 se creó la Orden José Félix Ribas para premiar a los jóvenes que contribuyan en forma destacada en diferentes ámbitos de la vida nacional. El 19 de septiembre de 2005, día de su natalicio, se colocaron su restos, simbólicamente, en el Panteón Nacional, como homenaje a este insigne venezolano.

Ángel Nazco García. 

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