Pueblo en la calle. Por Beltrán Haddad.

oct 31, 2016 Sin comentarios por

Se percibe una serenidad valiente cuando un pueblo marcha, como el nuestro. No le teme a nada, como sabiendo de lo que está por suceder. Es sorprendente el pueblo chavista, de hombres y mujeres humildes, con sus usos y costumbres, que se moviliza al son de las canciones de Alí y de una imaginación anticipatoria, sin angustia, como oteando una señal de protección y de fuerza al mismo tiempo. Es el pueblo en la calle que, siendo profano, sabe y entiende lo que está pasando en el país cuando se hace o se habla de confrontación de poderes, de “juicio político” al Presidente, de “vamos a Miraflores”, de paro político y tantas otras cosas, porque también sabe y entiende que detrás de cada decir o hacer perpetrado existe el delito político y una norma constitucional que lo contradice. Eso último es más importante porque se trata de lo que modernamente se conoce, en tiempos de neoconstitucionalismo, como la omnipresencia de la Constitución. Es el nuevo paradigma de la subordinación de toda la legalidad y de los poderes, incluyendo el Legislativo, a la Constitución y, por otra parte, la garantía jurisdiccional de la Constitución que, en nuestro país, lleva un control a priori ejercido por la Sala Constitucional.

El delito político, desde los tiempos de la antigua Roma, ha tenido diferentes formas, pero en Venezuela en los últimos años es de un mismo tenor y a un solo efecto, es decir, conspirar y conjurarse para tumbar a Chávez, pero el pueblo estuvo en la calle; ahora a Maduro y el pueblo nuevamente está en la calle. Un solo guion y la misma autoría. Se dice en doctrina penal que la mayor dificultad para tener una definición válida de ese delito nace del hecho de que esa figura se subordina a la suerte que corra el sujeto activo en su propósito de tumbar al gobierno. En fin, termina siendo un delito para los derrotados. A raíz de aquella famosa sentencia, sorprendentemente “ingenua” pero muy perversa en cuanto al tipo subjetivo, despojado de dolo o culpa pero “preñado de buenas intenciones”, la Sala Constitucional revisó y dijo que los delitos políticos son aquellos que atentan contra los poderes públicos y el orden constitucional. Si abren el Código Penal y leen el capítulo referente a los delitos contra los poderes nacionales, encontrarán las razones por las cuales el pueblo está en la calle. El pueblo es sabio y no importa cómo esté vestido.

Beltrán Haddad.

Abogado.

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