Traición. Por Ángel Nazco García.

oct 31, 2016 Sin comentarios por

Llamaba la atención la conducta de Pedro Sánchez alargando la decisión de llegar a un acuerdo con el resto de las agrupaciones de izquierda para poder formar gobierno. Claro está, precisamente él sabía que fracasaría porque algunos diputados del PSOE le darían la espalda, respondiendo a los intereses de Felipe González y Susana Díaz. La andaluza no ha ocultado su interés por ocupar la Secretaría General del partido y poder sentarse en un futuro próximo en la silla presidencial. No deja de ser el síntoma de una peligrosa y enfermiza aspiración: el poder. Ahora se comenta que la caída de Sánchez ya se gestaba, internamente en el partido, desde hacía más de un año. Una muerte anunciada. La renuncia de Sánchez evitó que lo echaran por la puerta de atrás, y él quiso salir por la principal y con la frente en alto. También todos hemos escuchado en los últimos meses la posibilidad de una gran coalición (PP, Ciudadanos y PSOE) para formar gobierno, y nos parecía imposible ¿Sería capaz la dirección del PSOE de traicionar a sus bases? Vaya que si lo fueron.  Hemos asistido en estos días a una demostración de lo que puede hacer el poder económico. Ante un factible gobierno de izquierdas le dieron la vuelta para que siguiera mandando la derecha.  Ha sido fácil: cada hombre tiene su precio ¿Cuántas conciencias había que comprar? No importa, el manjar da para todos. Para eso tenemos buenos asesores que pertenecen a las llamadas “puertas giratorias”.

 (La expresión puerta giratoria designa de forma coloquial el hecho de que un alto cargo público se marche a trabajar a una empresa privada, obteniendo beneficio de su anterior ocupación pública y produciendo conflictos de interés entre la esfera pública y la privada, en beneficio propio y en perjuicio del interés público. Se conoce como puerta giratoria -como calco del inglés revolving door- al movimiento de altos cargos entre el sector público, el sector privado y viceversa).

Ciertamente, Rajoy tendrá que gobernar con una oposición que podría ponerlo a bailar al son que le toquen. Si esto es así, el gobierno no podría salir adelante y se acortaría su período, viéndose obligado a llamar a elecciones en un corto tiempo. El PSOE, de esta forma,  podría reivindicarse ante sus votantes y recuperar parte de la confianza perdida. En todo caso, el PSOE, al menos en teoría, saldría debilitado de todo este proceso. También podría ocurrir que los cambios que aspiran el PSOE y el resto de los partidos de izquierda, en materia laboral, educación, pensiones y otros, se puedan llegar a realizar y, el gobierno siga adelante y completen el período pautado por la constitución. Tendrán que salvar otra barrera en el “gallinero”, y es que los grupos de izquierda y afines se pongan de acuerdo, principalmente el PSOE y PODEMOS. Pero visto lo visto, lo más probable es que la derecha, representada por el PP y Ciudadanos, sigan tumbando conciencias, tantas como sean necesarias, y abrirán caminos que les permita gobernar.

En algunos artículos sobre Conflicto y Negociación, teníamos predicciones asumiendo razonamientos lógicos. ¿Nos equivocamos? Creo que no. Simplemente no tomamos en cuenta la “traición” y el “golpe de estado”. No es razonable asumir esta posibilidad, pero no deja de ser una actitud “inocente” el no haber considerado los cambios que podrían producirse debido a los tentáculos del poder económico, como efectivamente sucedió.

El PSOE ha traicionado a sus votantes: tiene un difícil panorama en un futuro que ya ha empezado a correr.

Ángel Nazco García.

Ángel Nazco García, Firmas
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