¿Por qué no doblan las campanas? Por Ángel Nazco García.

nov 28, 2016 1 comentario por

Entre el 2003 y 2011 cayeron miles de bombas sobre los pueblos de Irak. Entre el calor del fuego y el gemir de los inocentes se desprendían las almas de miles de niños, con sus padres y madres, abuelas y abuelos. Las colas de gente que algún día se harían habituales, también las hicieron un millón de almas en la puerta que siempre custodia San Pedro. No tenían otro remedio, les habían impuesto un juicio que tenían que cumplir.

El 11 de marzo del 2004, una explosión tras otra ensordeció la periferia de Madrid. Entre el amasijo de hierros del tren y el mismo aire calcinado, otras 193 almas volverían a tocar las puertas del cielo y 1858 heridos llenaban con su sangre las blancas sábanas de varios hospitales, sin terminar de entender que había pasado ¿Estoy repitiendo esta historia? Acaso las campanas no tañen una y otra vez.

Madres, padres y ancianos han sido arrastrados por la policía mientras sus hombros se luxan agarrados a las cadenas del portal de su vivienda, hipoteca que reclama el banquero mientras el pueblo paga el multimillonario rescate de Bankia. El desahucio de su vivienda termina de hundirles en la miseria. Sus hijos vivirán acompañados por el frío en algún rincón bajo la cúpula celeste, mientras el padre ahoga su llanto y  sus pies comienzan a mecerse al vaivén de una soga.

Los recortes aplicados por este gobierno a partidas destinadas para la asistencia a los dependientes, al tratamiento de los pacientes con hepatitis C, al sistema sanitario nacional, al fondo de pensiones, han empujado a multitud de almas que ahora flotan en el éter esperando que les abran las puertas de la eternidad.

Millones de niños se han hecho amigos de la miseria, sus estómagos  encogidos y llenos por los retorcijones de hambre, calman su ya débil apetito en los contenedores de basura de aquellos saciados por comerse sus destinos.

Un padre y una madre sin empleo, lloraron aquel día, miré las lágrimas que se abrían camino a través de la tristeza de sus rostros, porque no sabían cómo explicarle a sus niños, día tras día, la razón de ir todos a saciar el hambre en  un comedor social. Querían espantar  la miseria que no merecían, no querían que se ahogaran en aquel río que corría despidiendo el hedor de la corrupción, se negaban a ensuciar su inocencia.

 Montonera de hipócritas sociópatas,  cariacontecidos con lágrimas de cocodrilo, no quieren darse cuenta que no han doblado las campanas por los miles de muertos que nada les pesa por  la ausencia de las conciencias ¿Quieren ahora doblar las campanas por la muerte de uno de los suyos? Yo no escucho el tañido que debería acompañar al dolor de una muerte. Mi alma no se ha inquietado. La puerta de San Pedro permanece cerrada ¿Acaso ha muerto alguien?

Ángel Nazco García.

Ángel Nazco García, Firmas

Una respuesta to “¿Por qué no doblan las campanas? Por Ángel Nazco García.”

  1. Beatriz Pineda Sansone says:

    Estimado Ángel, qué triste y completa descripción de las miserias de todo tipo que aquejan el mundo, causadas por la implicación de nuestros gobernantes, a quienes no se les puede dar otro calificativo que el de bárbaros, crueles e inhumanos.

    Es triste, muy triste y vergonzosa la situación de inhumanidad que a diario comunican los medios de comunicación.

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