Adiós compañerita… te recordaremos siempre. Por Gilberto Varela.

dic 02, 2016 2 comentarios por

En aquél entonces cuando mi hijo Jonathan nos regaló la perrita, vivíamos en la Orotava, el Pueblo donde celebran cada año la Romería a San Isidro Labrador “Las fiestas más bonitas que hay en Canarias”. A la pequeña le pusimos el nombre de Tami. Esa perrita vino a llenar de alegría el vacío que nos había dejado otra de su misma raza, y que fue atropellada por un coche.

TAMI, Gilberto Varela

Cuando Tami  llegó a casa parecía una bolita de pelos. Se caía girando cuando se rascaba detrás de las orejas. Pasamos semanas averiguando como se subía a la cama, porque era tan pequeña que no nos explicábamos  como lo hacía. Hasta que por fin lo descubrimos. Sigilosamente escalaba  por encima de los libros de una estantería hasta llegar a la cama. Era muy inteligente.  Habitualmente cuando salíamos a pasear  con ella pasábamos por  un sitio muy turístico llamado “La casa de los Balcones”  donde en la entrada  diariamente se reunían un grupo de palomas a picotear las  migas de pan que dejaban los turistas.  Tami  las alborotaba persiguiéndolas.  Quizás porque era tan pequeñita las aves ni le hacían caso. Y cuando pasábamos por el Molino de Gofio, el polvillo de la harina que flotaba en el aire la hacía estornudar graciosamente. Los meses que quedé solo en Tenerife antes de mudarme a la Península,  ella dormía conmigo “acompañándome” y fue una pasajera ejemplar en los días del viaje  en barco y en las interminables  horas de carretera entre Cádiz y Zaragoza. Son tantos los recuerdos que tenemos de Tami.

Hace dos días se fue para siempre. Quiero creer que Tami se encuentra ahora en el “Puente del Arco Iris”.   “Arcobaleno”  (arcoíris) un cuento italiano que comienza así: “Erano i giorni dell” arcobaleno… finito l´inverno tornava il sereno”...    una historia hermosa que en resumen, dice: “Cuando los perritos  mueren sus almas se reúnen en el puente del arcoíris.  Y juegan todo el día con otros perritos,  ahí no existe enfermedad, ni  dolor. Y un día miran a la distancia y sus ojos brillan,  y moviendo la cola con gran alegría van al reencuentro de alguna persona de la familia que los cuidó y los amó,  y juntos  viven en ese mundo del “Arcoíris”.

No podemos saber ni demostrar si los perros tienen alma, pero poseen un cierto grado de conciencia que se manifiesta sobre todo en sus buenas acciones, actos altruistas y sus muestras de apego y de afecto de manera desinteresada.  Si somos buenos con ellos…ese animalito será nuestro amigo más fiel.

Tami  formó  parte de la familia un poco más de 15 años. Al final de su vida casi no podía ni comer, ni beber agua, ni caminar. Estaba sufriendo, así que la llevamos al veterinario que  le puso la inyección final. Estuvo tranquila sin moverse ni ladrar. No cerró los ojos. Se fue desvaneciendo, mirándonos  a mi hijo y a mí que la teníamos abrazada. De esta manera se marchó.

 A veces me despierto por las noches y  me parece verla husmeando por la casa… fue la perrita más buena y bella que hayamos  podido tener.

¿Por qué será que cuando alguien querido se nos va, nos quedamos con la sensación de  que pudimos haber hecho mucho más por ese ser tan especial…?

Adiós Tami… te recordaremos siempre.

Gilberto Varela.

Firmas, Gilberto Varela

2 respuestas to “Adiós compañerita… te recordaremos siempre. Por Gilberto Varela.”

  1. Eustaquio says:

    Siempre nos pasa eso, pensamos en lo que pudimos haber hecho y no hicimos. Pero hay que recordar los buenos momentos vividos y guardar a ese ser especial en nuestros corazones.

  2. Jose Moisés Fdz. Varela says:

    Hermosa y conmovedora historia, les deseo mucha fuerza, y que los bellos recuerdos les llenen de felicidad por haber tenido la oportunidad de vivir tan maravillosas experiencias con vuestro perrito, que seguirá jugando en el arcoiris…

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