La Ilustración (parte II). Por Ángel Nazco García.

feb 22, 2017 Sin comentarios por

Iniciamos la parte I de este artículo, titulado “La Ilustración”,  nombre que recibe una época de la historia que corresponde a un movimiento que se desarrolló, prácticamente,  en todas las áreas sociales que ocupa la vida del ser humano. Hablamos de los cambios que se produjeron en la moral, área económica, desarrollo industrial, el arte, la literatura,  salones de tertulias y otros. Continuaremos comentando aspectos como la religión, la monarquía, Revolución francesa, Napoleón, etc.

     Los dogmas que proclama la Iglesia iban a chocar frontalmente con las ideas de la mayoría de los ilustrados, desde alguno declarado ateo como sería el caso de Diderot, hasta muchos otros que profesaban del deísmo, entre ellos Voltaire, que creían en la existencia de Dios, pero rechazaban a las instituciones religiosas  para todos.

     La Revolución francesa de 1789, marcaría un antes y un después en cuanto a la influencia de la monarquía y el poder de la Iglesia, las cuales entrarían en franca decadencia. (2) La Ilustración se opone a aquella metafísica cargada de dogmatismo, al poder que ejercía la iglesia o la religión, así como las supersticiones y a los sistemas políticos opresores, como correspondía en este siglo XVIII a la monarquía despótica que descargaba con crueldad toda su fuerza sobre las colonias americanas.

     La invasión de España por Napoleón impidió que el proceso madurara y diera los frutos esperados. Así, la Ilustración española ha sido calificada, con razón, de tardía y breve, además de especialmente tímida, dada la moderada actitud de sus representantes.

     España trata de aislar las colonias de América, para que no le lleguen los vientos que soplan llevando sus tormentas por Europa. ¿Pero cómo secuestrar las ideas, el espíritu de aquellas mentes inquietas, habitantes de  las colonias españolas en América, ávidos de conocimiento, futuros gestores de la independencia? La información llega con los barcos de las luces, bien sea de la misma Compañía Guipuzcoana, así como con los barcos ingleses, franceses u holandeses, dedicados a la actividad del contrabando. Las ideas de la Ilustración navegan a través del Atlántico y llegan a las costas de Venezuela, a Caracas, y, por supuesto, a la América toda. El siglo XVIII, tiempo de la Ilustración, no pasa en vano, ninguna parte del planeta queda aislada a su influjo. La Revolución francesa germina, se gesta, gracias a este proceso, sobre todo apoyada en la ideología roussoniana. Las obras de Monstesquieu, Voltaire y Rousseau, entre otros, pasan de mano en mano para ser leídas por la juventud mantuana, y así van creciendo las ideas que acompañan al eslogan, legado revolucionario de la nueva República francesa, ideas de libertad, igualdad y fraternidad. Paralelamente, el sentimiento americanista, germen necesario para el nacimiento de la nueva patria, se va gestando en el alma de la juventud criolla. Las ideas no tienen fronteras.

     La verdad es el norte del uso de la razón. El espíritu crítico que todo lo cuestiona, lo analiza, dominará cualquier planteamiento en todos los campos del saber. Enmanuel Kant fue un  gran defensor y estudioso de la razón, y señalaba: “¡Ten el valor de usar tu propia inteligencia!”.

Aquellos  que deseen conocer un poco más sobre este tema, les recomiendo la lectura del autor Tzvetan Todorov: nacido en Bulgaria en 1939, bajo un cielo oscurecido por el humo que llegaba desde España por el bombardeo de Guernica y el polvo que comenzaban a levantar los desfiles de las botas nazis, nos ofrece, dentro de su extenso repertorio de publicaciones, un libro titulado El espíritu de la Ilustración.

Ángel Nazco García.

 

 

Ángel Nazco García, Firmas
Sin respuestas a “La Ilustración (parte II). Por Ángel Nazco García.”

Deje una respuesta