Dinámica social. Por Ángel Nazco García.

mar 08, 2017 Sin comentarios por

     En nuestro planeta existe una dinámica constante que afecta a todas las áreas de la geografía. Movimientos de la estructura terrestre producidos por volcanes, terremotos, sismos, maremotos, tsunamis, huracanes, tornados, cambio climático y otros. La estructura física de la Tierra cambia, se ajusta, se modifican fallas, grietas, se sedimentan capas, o, por el contrario, aparecen nuevas alteraciones. Así ha ocurrido desde hace millones de años, una constante dinámica de cambios y a pesar  de ello nuestro planeta se mantiene a flote.

     Con los seres vivos también ocurre un proceso constante de cambio o transformación, desde aquellos que germinan haciendo su debut en la vida, hasta los scavengers o carroñeros que tienen la responsabilidad de eliminar toda aquella materia que se desvitaliza.

     Con los grupos sociales sucede algo similar, se producen cambios, para bien o para mal. La sociedad se modifica, casi siempre avanzando hacia el progreso, aunque lo haga dando dos pasos hacia delante y uno hacia atrás. En estos últimos años hemos visto notables cambios en algunos pueblos, mencionemos solamente a Irak y Siria. Otros ejemplos que nos afectan más directamente, las sociedades venezolana y española,  aunque existen sustanciales diferencias entre ellas. Ambas, por cierto, están en este momento en ese paso atrás, han retrocedido y empeorado la calidad de vida de sus habitantes.

     Cuando un gobierno comienza a faltar a sus promesas electorales, a incumplir sus responsabilidades, a desviarse de las expectativas que ha promovido en su pueblo; peor aun cuando incurren en faltas que el pueblo no perdona, como son las mentiras, la corrupción, incursión en el tráfico de drogas,  violación de la Constitución (todas en forma reiterada); cuando se asumen medidas que excluyen a los sectores sociales más necesitados; cuando el sistema judicial se derrumba, inclinándose a favor de aquellos que detentan el poder político y económico; cuando esto ocurre, surgen nuevos grupos sociales organizados con la intención de protestar, reclamar, y optar a cambiar el estatus político, con la finalidad de conseguir un nuevo orden de acuerdo a sus expectativas, a sus ideas. Estos cambios pueden ser universales, como ha sucedido con el marxismo, o circunscritos a determinados países, arropados o no bajo este manto, o pueden ocurrir a nivel de sectores sin mayor relevancia geográfica. Como regla, quienes están en el poder se niegan a aceptar los cambios que se le piden, con lo cual surgen situaciones  conflictivas que  abarcan desde una simple dialéctica ideológica que puede terminar en ciertos ajustes convenientes para las partes, hasta confrontaciones tan serias como sería una guerra civil, o grandes confrontaciones con implicaciones más universales.

     En Venezuela, los gobiernos llamados democráticos, unos 40 años antes de 1999, antes de Chávez, se vieron afectados por esa cizaña que todo lo carcome, hasta llegar a un estado de corrupción y de violación del orden judicial, entre otros, dando lugar, como consecuencia, a la aparición de nuevas organizaciones que optaron al cambio para instaurar un nuevo gobierno, con políticas definidas para la solución que, según los actores, requería el país. Las expectativas producidas por este nuevo gobierno no se han cumplido, al menos para el sector de la clase  alta y media, y también para parte de la clase baja, por lo que vuelven a producirse movimientos organizados con la intención de cambiar el actual modelo de gobierno. La delincuencia ha impuesto su reinado y, por diferentes razones, permanece en el trono. Vivimos en una dinámica social que busca sedimentarse, busca procurar la mejor sociedad posible, pero, por ahora, no hemos llegado a que ese momento de sedimentación termine de estabilizar la sociedad, aunque nunca lo hará totalmente, dado que una parte sustancial del proceso de cambio escapa a nuestro control. El mejor gobierno es aquel que procura la mayor cuota de felicidad a los habitantes de su pueblo: ¡qué lejos estamos de cumplir con esta premisa!

     En España, ha ocurrido otro tanto. El gobierno ha visto dañada su estructura social dado al incumplimiento de las medidas prometidas al pueblo, políticas que han empobrecido a un importante sector de la sociedad; las mentiras y la corrupción a nivel del sector de políticos, instituciones, y las altas esferas empresariales y sociales, complementan ese derrotero incierto que conduce al fracaso.

     Entra en el tablero de juego el partido “Ciudadanos”. En la primera medida de las diez que conforman el tratado que han firmado con el PP, tratan de poner freno a la corrupción dentro del gobierno de Mariano Rajoy. Cumple, principalmente, el papel de propiciar los ajustes que necesita el mismo PP, con la finalidad de evitar un derrumbe de la derecha. Pobre papel el de este grupo político, el cual, al parecer, actúa como un “scavenger” de la podredumbre que ha surgido en el PP en los últimos años, con lo cual, más que hacerle daño, evita que este partido continúe en el camino hacia el abismo. Les ayuda a sanear políticas y errores, pero, también,  a estabilizarlos en el poder. Con ello, Ciudadanos persigue que la dinámica social fluctúe lo menos posible, evitando así que la sociedad se rompa en pedazos.

     El PSOE, en vez de estar aprovechando esta caída moral del PP, se ha visto rodando por una escalera; la historia de corrupción en el gobierno de Felipe González no debería pasar por debajo de la mesa; tampoco la sacudida de la crisis económica mundial en el 2008 que, junto al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, se llevó por delante al gobierno de Zapatero, a lo que habría que agregar que su propia gestión no fue muy afortunada; la imagen de su líder Felipe González se ha deteriorado en los últimos años (no puede borrarse de la historia el grupo GAL, ampliamente analizado por Baltazar Garzón en su último libro “En el Punto de Mira”); las puertas giratorias le han atrapado y su discurso se ha alejado de la izquierda, promoviendo la muerte política de Pedro Sánchez como candidato de PSOE en las pasadas elecciones y, como consecuencia, una división interna en el PSOE. Susana Díaz, identificada como felipista, no termina de definir su posición política, dado su temor a ser arrastrada por el tsunami que azota a su partido. Patxi López se agarra a un flotador para no hundirse y quiere asomar la cabeza para salvar el partido, otro tanto hace Pedro Sánchez, que quiere volver a tener otra oportunidad para corregir sus errores. La relación Patxi López-Pedro Sánchez no está clara: ¿podrían terminar uniendo esfuerzos? No es descartable esta posibilidad. En este caso, Susana Díaz mediría sus fuerzas y podría dar un paso atrás, con lo que reflotarían las opciones de poder del PSOE como partido de izquierdas. Sin embargo,  la ambición de poder del ser humano es su principal enemigo, siempre ha estado presente en la historia de la dinámica social. El tren ya pasó, pero nunca se sabe, a lo mejor pasa dos veces.

     Aparecen, por supuesto, nuevos grupos sociales con la intención de protestar y de cambiar el orden político, económico y social que entienden está en estado mórbido. Como ejemplo de ello tenemos a PODEMOS, una organización que surge de la misma esencia del reclamo de los más desposeídos, de un sector de la sociedad que es víctima de las políticas de un partido de derecha que gestiona para aquellos que detentan el poder económico. El caso “Monedero” se convirtió en un “rabo de paja”, el cual no terminan de quemarlo, aunque debería darse por saldado dado que éste ya pagó la respectiva deuda fiscal; caso este insignificante, por cierto, frente a la “amnistía fiscal” decretado por Montoro (PP). Igualmente, la supuesta relación de PODEMOS con los últimos gobiernos de Venezuela, Chávez-Maduro, continúa haciéndoles daño, aunque no hay mal que dure cien años y parece que este discurso ya suena a disco rayado y  pierde fuerza.  PODEMOS ha elegido las nuevas autoridades políticas, dentro de un clima en el cual la derecha ha aprovechado para auspiciar la división en este partido. Nada de eso ha pasado. ¿Han tenido diferencias de opinión en la cúpula del liderazgo? Al parecer, así ha sido. Sin embargo, PODEMOS ha propiciado voluntariamente, ha acelerado,  la “dinámica de cambios” que, tarde o temprano, se presentarían; han procurado sacudir las estructuras, las bases de su partido, con la finalidad de que se unifique, se sedimente, se fortalezca, se defina, como grupo político social, con la finalidad de reorientar su trabajo para el asalto al poder.

La dinámica de cambios en una sociedad es necesaria, vital, para su propia existencia. Debemos tratar, eso sí, que dichos cambios procuren la mejor calidad de vida posible a sus habitantes.

Ángel M. Nazco García.

Ángel Nazco García, Firmas
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