Los cuentos de “Hadas”. Por Gilberto Varela.

mar 10, 2017 Sin comentarios por

A los niños de hoy no les interesan los cuentos de hadas. A menos que sean menores de 5 años y eso con sus excepciones. Ellos tienen otra idea y sus héroes infantiles son diferentes. Cuando eran pequeñines, a mis nietos les atraían los cuentos de terror, porque eran interactivos, así poder sentirlos.  Para ellos, los cuentos de hadas no eran interactivos.

Cuentos de hadas

Pero a mi nieto de 8 años y la pequeñina de año medio si le gustan los cuentos.  Así que me dedique a buscar por internet y quede asombrado con lo que encontré. Ahora me ha dado por contarles las verdaderas historias de los cuentos de “Hadas”.

La mayoría de los cuentos que conocemos ya sea por los hermanos Grimm, Andersen, Perrault  o Disney (el peor de todos) han sido adaptaciones y apropiaciones de cuentos que venían de tradición oral y que se han ido trasformado de tradición en tradición. En un estudio realizado del cuento de Caperucita roja, se consiguieron 35 versiones registradas tan solo en la zona al norte de Francia donde se hablaban las lenguas  oil  (Lenguas romances originadas en territorios de la actual Francia septentrional, parte de BélgicaSuiza y canal de la Mancha).  Del cuento “La Cenicienta” (registrado como propiedad de Disney en su versión para cine) se han encontrado 105 versiones catalogadas. Se cree que la versión más antigua de este cuento aparece en un libro chino escrito ente los años 800 y 850 d.C.

De la Cenicienta existen versiones en distintas partes del mundo. En una, Cenicienta se convierte en una asesina infantil cuando estrangula a su madrastra. Pero su padre vuelve a casarse con una mujer mucho peor. Otra versión, Cenicienta se convierte en sirvienta para evitar casarse con su padre. En otra la madrastra trata de empujarla dentro de un horno pero se confunde y lanza a una de las hermanastras. En otra, las hermanastras se cortan el talón y los dedos del pie para que la zapatilla (que originalmente no era de cristal) pueda entrar y así casarse con el príncipe. En otra el  príncipe es tonto y se casa con la hermanastra, porque le entra el zapato, pero un pajarito le dice que esa no es cenicienta. En fin, en versiones de los cuentos hay para gustos y colores.

En una versión de “La Bella Durmiente”, (otro gran robo de Disney), contada por la tradición de los campesinos franceses cuenta: “El Príncipe Encantador”  no es tal,  es un cínico de mucho cuidado, está casado y mientras ella duerme él viola repetidamente a la bella durmiente y ella tiene varios hijos con él sin despertar.  Sus hijos finalmente rompen el encantamiento cuando a la durmiente le muerden una Teta mientras los está amamantando y ella despierta. El cuento después desarrolla otro tema: los intentos de la suegra del príncipe por querer comerse a sus descendientes bastardos, ya que ella es una Ogra Troll.

Muchas de las narraciones contadas por los campesinos franceses de principios de los siglos XVII y XVIII, se refieren a temas de contenido sexual, cruel y violento, que con el tiempo ha sido modificado para efectos prácticos, ¿de qué? De lo que convenga a la “tradición”. Tales como que si llevas una caperuza roja no debes hablar con lobos o se comerán a tu abuela, o que los cerdos tienen permitida la construcción de viviendas sin ningún tipo de licencia de obra ni exigencias en la calidad de los materiales. Generalmente estos cuentos eran para adultos y servían de moralejas,  en especial a las mujeres, quienes eran las más vulneradas en  los cuentos de la tradición oral. Las versiones de “Caperucita roja” o “La bella y la bestia” son otro tanto de crueldad, pero eso es otra historia.  En aquel entonces un cuento era considerado como un “cuídate porque te puede pasar”.

Gilberto Varela.

Firmas, Gilberto Varela
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