Cold head. Por Américo Martín.

mar 20, 2017 Sin comentarios por
Validación de partidos

La lucha por el poder suscita pasiones violentas, y es la nuez de la política. Es lo que explica que siendo la actividad humana más importante, sea también la más calumniada. En 1922 se preguntaba Ortega y Gasset por qué los políticos tienen tan mala prensa. La razón es que a veces, por exigencias de su oficio están obligados a negociar acuerdos, estando frescos los duros epítetos que hayan intercambiado. Parlamentar hoy con el sañudo enemigo de ayer no es siempre fácil de entender, con todo lo justo que en algún momento pueda llegar a ser.

En Colombia se ha negociado el fin de una guerra cruel que comenzó en 1948 con el asesinato de Gaitán. Santos y Timochenko se combatieron a sangre y fuego, para terminar dejando que la política resuelva lo que no pudo la guerra. Se odiaban pero los colombianos les habrían hecho pagar muy caro si no paraban el chorro de sangre vertida, y he ahí el resultado. ¿Pudo haber un mejor acuerdo? Por supuesto, pero nada peor que continuar aquella guerra alegando que entre enemigos tan tenaces no es moralmente indicado negociar. Si es por pasar un rato agradable lo mejor es dialogar con los amigos, pero renunciemos entonces a regularizar la guerra a muerte, como lo hicieron Bolívar y Morillo en la célebre entrevista de Trujillo.

Como hay tantas pasiones envueltas en la tragedia que vive Venezuela, es inevitable que a las justificadas flexibilidades políticas se opongan sospechas de todo calibre, pero una cabeza bien fría, que sepa contrastar la popularidad sin armas de la disidencia con la impopularidad armada del gobierno, sabrá encontrar sesgos que, sin dejar de confrontar en todos los campos, sumen el gran potencial democrático, nacional e internacional, para presionar la realización de las elecciones que manda la Constitución.

Confiado en un rechazo emocional de la disidencia democrática, el gobierno decidió obligar a los partidos a revalidarse. Sus condiciones fueron tan aviesas que, dando por segura la abstención, soñó con el tenebroso modelo Ortega, quien quizá hubiera ganado sin trampa pero conforme a la fábula del alacrán y la tortuga prefirió el camino torcido “porque esa es su condición”.

Apoyándose en el hirviente anhelo de cambio, el liderazgo opositor aceptó sabiamente el desigual reto y fue premiado con una parcial pero importante victoria, que ofrece señales auspiciosas sobre su habilidad para enfrentar dificultades, responder con imaginación a las agresiones y decirle al mundo dónde está el pueblo, dónde la libertad y quiénes la amenazan.

No era imposible el desacierto, pero predominó el acierto. Imposible descartar reacciones violentas, que quizá incidan favorablemente en la correlación de fuerzas y ensanchen el diapasón del cambio. AP y VP picaron exitosamente adelante. Aunque contra VP se descargó la agresión carnicera, los avances seguirán eslabonándose: AD, PJ, UNT y suma y sigue. Quienes honestamente opusieron “calle” a validación, vieron que en un momento dado la mejor cale resultó ser la validación.

¿Homenaje a la Política? Merecido. La razón sigue en la sesera (cold head) gobernando emociones, desarmando trampas e imaginando caminos.

Américo Martín.

@americomartin

http://www.talcualdigital.com/Nota/138559/cold-head

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