La nueva república y la brillante ausencia de los mejores. Por Antonio Sánchez García.

mar 27, 2017 Sin comentarios por

Dentro de este complejo estado de excepción brilla la ausencia de notables figuras del mundo académico, jurídico, político, militar y empresarial venezolanos que, sumados a los mejores talentos de la política activa, hoy presos o acorralados como Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, deberían ser la plataforma esencial, logrado el desalojo de la satrapía y resuelto el problema de nuestra soberanía, para echar a andar un proceso de transición hacia la democracia y la nueva república venezolana. No veo otra salida.

Dos contradicciones aparentemente insalvables y de graves consecuencias afectan y retardan la resolución de la crisis terminal que vivimos: 1) La contradicción entre pueblo y sociedad civil que claman por un rápido y expedito desalojo de Nicolás Maduro, de una parte; y la oposición oficializada mediante diversos expedientes dictatoriales, como la llamada validación, que insiste en acoplarse a la decisión de “contarse”, que ahora suple la ausencia de diálogo como celada dictatorial, del otro. De ese modo, pueblo y dirigencia opositora caminan por vías alternas. Y el profundo hiato que existe entre esa misma oposición oficializada y sumergida en los meandros electoreros y burocráticos que sostienen a la satrapía, de una parte, y una opinión pública internacional que exige la aplicación de la Carta Democrática y el desalojo de la dictadura, al más breve plazo. Poniendo como conditio sine qua non para aplicarla o no aplicarla, que el régimen acepte someterse en un plazo perentorio a una medición electoral debidamente cautelada y protegida por la comunidad internacional. De ese modo, la oposición oficial boicotea, consciente o inconscientemente, los esfuerzos internacionales por restablecer la democracia en Venezuela.

La llamada MUD, pero esencialmente los dos partidos que le sirven de columna vertebral –AD y PJ– se encuentran así, por una parte, entre el pueblo y la sociedad civil, que exigen el desalojo de Maduro, y el régimen dictatorial, que los insta a someterse a su legalidad totalitaria. Y de la otra, entre la comunidad hemisférica que reclama un viraje de 180 grados en la situación política imperante en Venezuela, y las fuerzas internas, de uno y otro bando, que prefieren darle largas a la dictadura y postergar toda acción definitoria por lo menos hasta el 2019.

Como resulta obvio y fácilmente comprobable, los partidos que vertebran la Mesa de Unidad Democrática, en particular los dos ya mencionados, PJ y AD, respaldados por UNT y AP, mantienen sus distancias con la decisión asumida por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, de enfrentar sin dilación y poniendo todo el peso de la hemisférica legalidad institucional  –con el aparente respaldo de la principal potencia de la región y del mundo, en manos de Donald Trump– y ven estupefactos la corrida en su respaldo que avanza de país en país por los corredores de la OEA. A los votos que en la cuenta del 2016 estuvieron a favor de las drásticas posiciones de Luis Almagro, se suma ahora el de Estados Unidos. Entonces boicoteado por Barak Obama y el Departamento de Estado. Entre los principales poderes de la región, solo falta la decisión de México. Recientemente, el ex canciller mexicano, Jorge Castañeda, recomendó al gobierno de Peña Nieto sumarse a la iniciativa. En tal caso, solo faltaría la voz de Juan Manuel Santos y la decisión de Colombia. Todo indica que deberá sumarse nollen vollen a la posición mayoritaria entre los poderes democráticos del hemisferio.

Dentro de este complejo estado de excepción, brilla la ausencia de notables figuras del mundo académico, jurídico, político, militar y empresarial venezolanos que, sumados a los mejores talentos de la política activa, hoy presos o acorralados como Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, deberían ser la plataforma esencial, logrado el desalojo de la satrapía y resuelto el problema de nuestra soberanía, para echar a andar un proceso de transición hacia la democracia y la nueva república venezolana. No veo otra salida. Pues en ellos y en el cuerpo sacerdotal de la Iglesia venezolana se encuentran las raíces de la Venezuela liberal y democrática en la que todos soñamos. Una Venezuela que, además de restablecer la paz y la concordia entre todos los venezolanos, pueda dar curso a la plena y feliz recuperación social y económica de la República. Una Nueva República de legalidad, prosperidad y progreso para todos.

Poco importa que las notables personalidades en las que pensamos se encuentren encarceladas o perseguidas, desterradas o relegadas a un injusto olvido y bajo perfil. Pues ellas constituyen el único reservorio de nuestro talento político y gerencial. Es hora que vayan saliendo a la palestra, para demostrar urbi et orbi que Venezuela sí cuenta con un invalorable talento humano, pronto a recuperar la nación y echar a andar una Nueva República. Es nuestro imperativo categórico.

Antonio Sánchez García.

@Sangarccs

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/nueva-republica-brillante-ausencia-los-mejores_87062

Antonio Sánchez, Firmas
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