El más alto ideal de la existencia. Por Beatriz Pineda Sansone.

abr 30, 2017 2 comentarios por

El filósofo existencialista alemán Karl Jaspers plantea la idea central de su obra “Razón y existencia” con las siguientes palabras: “el hombre no es hombre concretamente, sino a partir de la comunicación entre sus semejantes”.

El ejemplo que nos ofrece el cuento titulado “Los músicos de Brema”, recogido por los hermanos Grimm, nos demuestra claramente que la razón de la existencia de cada uno de los personajes que protagonizan el texto, a saber: -el asno, el perro, el gato, y el gallo-  no se alcanza más que mediante la comunicación de sus situaciones particulares. Sólo pudieron llegar a ser ellos mismos en comunicación, mediante una “relación horizontal”, es decir, de igualdad y confianza que no limitó la expresión libre de cada animal.

El asno nunca vio agotada en él la existencia, aún cuando ya estaba viejo y cansado. Según la opinión de su amo, no podía cumplir con la responsabilidad de cargar, diariamente, sacos plenos de trigo al molino para luego devolverlos llenos de harina; pero el borrico llegó a comprender que su situación solo podía llegar a ser en relación con un acto  trascendente, es decir, salvando su existencia y la de otros animales que compartían su misma circunstancia.

Se trata de la realización de la propia libertad desde la libertad del otro. Una vez el asno  sintió amenazada su vida por parte de su amo, quien manifestó que lo llevaría al matadero, decidió ser él mismo, re-crearse, auto desarrollarse en la libertad. Esta decisión le permitió al asno emprender camino a Brema para convertirse en músico de la banda citadina. Pero, en el camino fue encontrando otros compañeros, a quienes invitó y animó a marchar junto a él. En el juego establecido por el asno en su comunicación auténtica, directa y profunda con el perro, el gato y el gallo nació una creación que los implicó a todos. Y de la misma forma todos renunciaron al sufrimiento, a la soledad, y a la muerte, es decir, a situaciones-límite. Renunciaron a ser “áridos desiertos” para convertirse en seres comunicativos y felices.

Llegamos a la trascendencia cuando intentamos captar, comprender o averiguar con viveza y prontitud un hecho y lo comunicamos o extendemos a otros seres o cosas por la importancia o gravedad de sus consecuencias.

La metafísica enseña que ser no es, precisamente, posibilidad sino imposibilidad: lo que se es se manifiesta en la imposibilidad de llegar a serlo. El texto aludido muestra al asno, al perro, al gato y al gallo viejos, despreciados y amenazados de muerte por sus respectivos dueños, marchando a Brema para salvar sus vidas.

Luego de comprender la situación de sus tres acompañantes, el asno los  anima a formar parte de la banda citadina, pero aquello que deseaban ser fue, accidentalmente, reemplazado por otro suceso nunca previsto ni intuido. De manera que nunca llegaron a Brema. Lo que deseaban ser  se expresó en la imposibilidad de llegar a serlo. Lo cual manifiesta que la existencia esta envuelta en un horizonte, en ocasiones, inalcanzable, que la trasciende y le da sentido. Los cuatro animales marchaban hacia un objetivo –Brema-, hacia una perspectiva que les abría la posibilidad de seguir viviendo, pero que nunca consiguieron. Sin embargo,  otro horizonte, nunca imaginado, se abrió en el camino y éste de nuevo, le dio sentido a sus vidas, cuando ya las creían apagadas.

En el camino hacia Brema, los cuatro animales cansados y hambrientos descubrieron una casa iluminada en medio del bosque que servía de guarida a unos ladrones, quienes festejaban en medio de un banquete.

Tras un plan bien concebido, los cuatro amigos lograron apoderarse de la posada provista de fuego y comida.  Asustaron a sus moradores entonando al unísono rebuznos, ladridos, maullidos y cantos. Los bandidos huyeron despavoridos, abandonando la casa, y nuestros compañeros animados y reconfortados decidieron quedarse en ella y vivir tranquilos.

La obra “Los músicos de Brema” constituye un buen ejemplo de que solo existimos, solo llegamos a ser en la comunicación con los demás o en la aceptación de “situaciones límite” como la muerte, el sufrimiento y el fracaso, que constituyen la trascendencia. A través de la comunicación, de las vivencias estéticas manifestadas en los cuentos literarios, en los mitos, en los símbolos y en la poesía, podemos experimentar la trascendencia, es decir, la extensión de los efectos, las consecuencias.

El cuento literario constituye una herramienta de incalculable valor educativo, lo expresé en mi ensayo (La Hora del Cuento. Enseñar a razonar a los niños a través de la lectura de cuentos. 2015), pues constituye una forma de esclarecimiento de la existencia, del modo de ser de los hombres en el tiempo, aún representados a través de animales, frutas, cosas o seres extraterrestres. La existencia misma de estos seres representa la verdad, pues el lenguaje y el pensamiento son inseparables. La verdad, por consiguiente, es tan múltiple y diversa como tantos modos de ser existen entre los hombres. Jamás puede encerrarse, atraparse en el estrecho campo científico.

La verdad de estos cuatro simpáticos, pero abatidos personajes es su ideal orientado hacia Brema, y el conocimiento que alcanzaron se expresó cambiante y relativo, como incierto es el tiempo y las circunstancias. Por eso nuestros cuatro compañeros al final del cuento decidieron permanecer en el refugio en medio del bosque, ajenos y tranquilos con el nuevo sentido de sus vidas, porque el acto mismo de aprender es acción: el significado de la vida.

La comunicación es ella misma la verdad, expresa Jaspers, la manera como nuestro ser auténtico se da a través de la interacción.

 Beatriz Pineda Sansone.

Fuentes:

.  J. y W. Grimm (2012). “Todos los cuentos de los hermanos Grimm”. Madrid. Editorial Rudolf Steiner, S.A.

.  Jaspers, K. (2001). “Psicopatología general”. México. Fondo de Cultura Económica.

. Jaspers, K. (1958). “Filosofía” (vol.1). Madrid. Revista de Occidente-Ediciones de la Universidad de Puerto Rico.

. Pineda, Sansone, Beatriz (2015). “La hora del cuento”. Enseñar a razonar a los niños a través de la lectura de cuentos. Ediciones de la Torre. Madrid.

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Firmas

2 respuestas to “El más alto ideal de la existencia. Por Beatriz Pineda Sansone.”

  1. Ángel Nazco says:

    Cada quien vive su propia existencia en forma particular y social. La comunicación entre todos los seres transcurrirá como una influencia que nos lleva a interactuar en forma dinámica, produciendo cambios en nuestra conducta y, por lo tanto, modificando nuestra condición existencial.
    Me ha gustado su artículo, un ejemplo de vivencia lenta que se puede acelerar de acuerdo a las circunstancias.
    Como un ejemplo de comunicación entre el ser humano y otros seres vivos: mi nieto tiene dos años de edad; en el pasillo de mi vivienda tenemos cuatro plantas y cuando se va para su casa, se despide de sus abuelos, después toca cada una de las plantas y dice “adiós planta”. La ternura se puede sentir flotando en el ambiente con este acto de comunicación.
    Un afectuoso saludo.

  2. Beatriz Pineda Sansone says:

    Muchas gracias por leerme, Ángel.

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