COMO LIBRARNOS DEL CHAVISMO Y NO PERECER EN EL PROCESO. Por Héctor de Lima.

jun 18, 2017 Sin comentarios por

Nadie se explica como es posible que una dictadura en la que nadie cree, con un pueblo muerto de hambre hurgando en los basureros, en bancarrota y con un presidente bailando en los estrados mientras los niños caen víctimas de las balas, puede aún mantenerse en el poder. La explicación es muy sencilla: la dictadura  durante estos dieciocho años formó un maridaje entre el chavismo y una oligarquía militar a la cual puso al mando de las empresas e industrias estatizadas.

Los antiguos comisarios políticos que en Rusia dirigían el aparataje industrial, en Venezuela fueron sustituidos por oficiales fieles “supuestamente” a las ideas populistas del chavismo.  La explicación dada a estos oficiales es la de proteger las industrias básicas de las “garras del imperialismo yanqui”,  con lo cual el estado se ha asegurado una cuantiosa riqueza manejada exclusivamente –de una manera corrupta e ineficiente- por esta nueva clase, la burguesía militar, entronizada en el poder, cuyas hijos y familiares aparecen en fotos en las redes sociales, disfrutando del imperio… La unidad “cívico militar” tiene su precio.

Dicho de otro modo y con lenguaje chavista: “las relaciones de producción están en manos de una oligarquía militar” aseguradas por una nueva clase, bayoneta en ristre y rodilla en tierra, cuyo símbolo, en lugar de la hoz y el martillo, es la pala y el fusil, la pala para excavar el oro y el fusil para defenderlo de sus depredadores, los mineros que creyeron que ahora la “riqueza es del pueblo”

Esta decisión de formar una burguesía militar, defendida por Chávez por conseja de los Castro, entró en contradicción con la clase obrera de la zona, que creía que las “relaciones de producción” serian puestas en las manos “protagónicas y participativas” del pueblo venezolano, o sea en las manos de ellos.

Al principio hasta el mismo Chávez tuvo que ir a la zona, para calmar las “calenturas” de las masas chavistas, que imaginaban el socialismo siglo XXI de otra manera y explicar realmente como era su revolución. Allí fue donde dijo: “Ser rico es malo” y por lo tanto los obreros recibirían unos cartones azules que los acreditaban como dueños de las industrias, pero sin dividendos. En ese momento fue cuando algunos sindicalistas dijeron que esos cartones no servían ni para limpiarse el trasero.

Varias veces fue Chávez a las zonas mineras para convencer a las masas de la necesidad de formar un “nuevo hombre” entregado a la causa social, que no pretendiera interferir con las relaciones de producción en manos de esta nueva clase de origen militar. Todo esto mientras los obreros veían como se enriquecían los directores y como se empobrecían las empresas. A Sidor le queda un solo horno de seis que originalmente funcionaban.

Por supuesto que la calentura en la zona de lo que hoy se denominan “el arco minero” se transformó en “arrechera” hasta grados indecibles, a juzgar por el recibimiento al dictador Maduro, en San Felix, donde los huevos llevaban una petición:  “fuera de aquí asesino”.

Muy pronto los sesudos dirigentes de la revolución chavista se enteraron que debían defender las empresas, no del “imperialismo yanqui”, sino mas bien de una clase obrera que, no con una, sino con dos rodillas en tierra, se sentía explotada y estafada por el Estado. Allí aparecieron las historias, fosas de huesos, mas de cuarenta cuerpos todos ejecutados con balas en la cabeza, madres y esposas llorando a sus desaparecidos, sicariato, balas entre sindicalistas, asesinatos cuyo origen nadie investiga.

En el arco minero todo el mundo anda con guardaespaldas y la única ley que existe es la del mas fuerte. Hasta allí llegó la revolución de los cuatro soles donde han cambiado el nombre del enemigo, ya no se dice: “yanqui go home” ahora son los paramilitares y la derecha fascista que quieren acabar la paz de la república”.

Por supuesto, a medida que crecía una burguesía militar, había que reducir a su mínima expresión a los grupos empresariales existentes de tal manera, que puede decirse que solo uno sobrevive: Empresas Polar, valiente grupo industrial que por cierto gracias a ellos, la vino-tinto sub 20 pudo viajar y titularse subcampeones del mundo.

 Fedecámaras quedó reducida a pequeños grupos de comerciantes y los alimentos y las medicinas desaparecieron de los estantes. Las haciendas estatizadas y los grupos agroalimentarios como Agro-isleña, están en ruinas, el ganado desapareció en asados y francachelas. Y claro los camaradas saben consumir, pero producir para nada. ¿Quién conoce a un comunista que se haya destacado en producir pan, autos, aviones, celulares, o en inventar la electricidad o la luz, algo útil al ser humano? De eso nada, los chavistas y toda esa ralea de denominaciones de partidos que tanto joden en el mundo, les gusta la buena vida, el vino y el jaleo y mientras haya un pobre y un ignorante, allí tendrán su mercado.

De modo que la gran contradicción que existe en Venezuela es entre ese Estado Militar que todo lo posee y todo lo destruye y la inmensa cantidad de venezolanos que hoy lucha defendiendo los últimos rincones de libertad que les queda.

No podemos contar con los antiguos grupos económicos que podían ejercer presión porque desaparecieron y los que quedan apenas sobreviven. Entonces solo tenemos nuestras manos y nuestros pies para patear la calle y si bien es cierto, que en estos momentos la oposición venezolana está defendiendo la libertad a costa de su vida, hay algo de lo cual adolece totalmente para convertir la resistencia pacífica en el cambio que queremos: UN PROYECTO DE PAÍS.

Toda la oposición venezolana, incluidos chavistas demócratas y FANB en un gran acuerdo nacional, deben presentar un PROYECTO DE PAÍS que garantice programas sociales como salud y vivienda, que realmente funcionen y que apueste su desarrollo en una economía de libre empresa y libre mercado.

Los chavistas anuncian que la constituyente tiene como gran fin “garantizar” las misiones, como si la libertad de empresas y el libre mercado estuviera en contraposición con ellos.

Hasta ahora la oposición se ha limitado a expresar que no quiere, un estado a la cubana, pero no explica que hará con el poder una vez que se concrete el cambio. Esta es la ZONA DE INCERTIDUMBRE que explotan los chavistas y rodea todas las encuestas. La pregunta de ¿Sabe usted que hará la oposición en el gobierno? La respuesta es “No sabe o no contesta”

La mayoría de los venezolanos que viven en las zonas populares, quieren un cambio pero desean saber como eliminaremos la inflación, que programas continuaran su curso, como equilibraremos el presupuesto, que garantías daremos a los más débiles para realmente sacarlos de la pobreza, la ignorancia y la indigencia.

Un PROYECTO DE PAÍS que unifique al país demócrata, unido a la resistencia de la oposición en la calle, daría una orientación clara a la protesta y permitiría librarnos de los chavistas sin caer en la guerra que ellos desean, para dirimir nuestras diferencias.

Héctor de Lima.

 

 

 

 

 

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