Acciones decisivas. Por Leopoldo López Gil.

ago 12, 2017 Sin comentarios por

Hay caminos que no señalan bien el derrotero y confunden al caminante que no sabe hacer su camino andando.

Sentir la tensión social en nuestro país, hoy podría confundir al mejor de los científicos sociales al constatar que en estos momentos pocos saben distinguir entre olvido y reconciliación, o peor, entre memoria y venganza.

Hemos transitado con muchos sacrificios y dolores una ruta firme y admirable en la búsqueda de la recuperación de la justicia y la democracia para nuestra patria, esa que se perdió en manos del egoísmo y crueldad al crear una quimera que se concretó en el empobrecimiento y destrucción de un país que otrora fue envidia del continente por su pujanza y progreso, factor fundamental para el desarrollo de una clase media educada y democrática, como ninguna otra al sur del Río Grande.

Hoy este camino parece estar desdibujado por la falta del debate abierto, la transparencia en las propuestas y la credulidad en los portavoces de la dirigencia.

El heroísmo de tantos jóvenes que enfrentan la violencia cruel de la sinrazón no tiene explicación, salvo alguna que leí en la lápida de un mártir de la resistencia francesa: “Luchamos pues no nos dan miedo las ruinas, porque heredaremos la tierra”.

La herencia que vamos dejando está repleta de promesas, pero con una abundancia nada envidiable de problemas que solo se solucionarán con una gigantesca dosis de buena voluntad. Ese factor aparentemente está ausente en el confuso terreno de los diversos caminos. La única brújula que podrá indicar el camino apropiado para cruzar este bosque de violencia y abusos es la buena voluntad.

El país reclama entendimiento, exige paz y requiere un acuerdo que no busque aniquilar al adversario para imponer criterios. Cuatro lustros de exclusión han sido suficientes para demostrar que arengas violentas, invitaciones a fritangas de cabezas ni vituperios ofensivos producen avance social. Solo exacerbando el orgullo nacional, por medio de unidad de propósito, retomaremos la ruta del bienestar y el progreso que esta tierra ofrece.

Es necesario emprender una nueva oratoria, una que inspire con el mensaje de justicia, progreso e igualdad, conquista de la acción de estos meses de sacrificios. Recuperaremos la esperanza, dándole sentido a la desobediencia civil, la rebeldía, la resistencia popular y los descontentos militares.

El reto más delicado que tiene la dirigencia venezolana, no solo la política sino también la intelectual, industrial, obrera, académica y religiosa, es encontrar el camino de la convivencia, ese que se conquistó con sangre, sudor y lágrimas; ese que no implica traición a valores ni principios; ese que solo podrá definirse al tomar como meta  el bien común y deponer las ambiciones e intereses particulares.

Para lograr la paz no precisa estallar la guerra, solo se requiere de verdaderos patriotas que amen a Venezuela.

Leopoldo López Gil.

@LeopoldoLopezG

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/acciones-decisivas_198172

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